La escena resulta patética. Fue su canal aliado, Telemedellín, el que se encargó de la transmisión, están en un Concejo de gobierno, son las 6:28 am y una funcionaria trata inútilmente durante minutos de explicar “con una fórmula simple” un cuadro con estadísticas de desnutrición que ni domina, ni entiende. Para ayudarla acude el funcionario que algunos llaman Alcalde y dice que ha creado una base de datos hipotética (que vergüenza ha de sentir la ciencia frente a semejante afirmación) para controvertir la evidencia del Senin. Cambia el denominador con la argucia de usar los datos del Dane (que le convienen). Pero el denominador de la fórmula no lo constituyen los nacimientos del Dane, o población de 0-5 años, sino el de aquellos que van a las citas de control y desarrollo. Al verse descubierto en su mentira salió presuroso a culpar a un tercero para generar titulares.
“Con mediciones hipotéticas” Colombia podría integrar los países del primer mundo, tener la mejor calidad de vida, cobertura de necesidades básicas satisfechas ... de eso se trata, de cambiar el total para disminuir el promedio. Donde digan que la medición de homicidios no contempla los 2 millones de medellinenses sino los 4,5 del área metropolitana, el indicador cae al suelo y por arte de magia seríamos la ciudad más segura y feliz del mundo”, me dice mi amigo Felipe que trabaja en el área de investigación.
Esas verdades que como candidato independiente exigía, hoy le incomodan o prefiere ignorarlas. Así vendió su proyecto político. Las cifras con las que unos años saca pecho, cuando le son adversas las deslegitima o las tergiversa. ¡La verdad es una! y es la que quiero imponer. La única es la mía, aunque esté construida de humo. Cada extremo político pretende fabricar su verdad, e insiste, de tanto repetir las mentiras, que estas se convertirán en certezas. Esta semana el diario El País le comparó con Nayib Bukele. Quien no está conmigo esta contra mí, con esa consigna Quintero acomoda cifras y matiza mentiras que envuelve en falsas verdades, las mismas que esparce por las redes sociales a través de bodegas, troles, periodistas e influenciadores.
Cada palabra pronunciada y cada mentira dicha nos costará resarcirla, tomará tiempo y valdrá mucho dinero. No serán el récord Guinness, ni su valle del software, ni mucho menos el letrero luminoso en la montaña los que nos harán recordarle. A esta ciudad le sobran calificativos y medallas. A un año de finalizar su mandato, su aprobación empieza a caer y solo el 25% de los habitantes de Medellín piensa que las cosas van por buen camino, sus números solo causan desazón. En contraste, los miembros del conglomerado empresarial que tanto le obsesiona, están clasificados en Colombia en el ranking de Merco que mide reputación corporativa, como las número 1: Bancolombia, 3: Nutresa, 6: Grupo Sura y 9: Grupo Argos.
Tarde o temprano la mentira pasará su factura por el piso 12 de la Alpujarra .