No se entiende el porqué el Gobierno Nacional se empeña en tranquilizar a los colombianos sobre un posible apagón, cuando a ojos vistos está claro el oscuro panorama energético del país, producto de la sequía, en parte por el fenómeno de El Niño y en su mayoría por la ausencia de una política de planeación coherente para el sector eléctrico.
Los embalses se encuentran en un nivel crítico y los daños en la central hidroeléctrica de Guatapé, propiedad de EPM, y de Termoflores, en Barranquilla, son la evidencia de que el país tampoco estaba preparado para semejante emergencia. Por eso, no tiene presentación que una potencia hídrica como se vanagloriaba Colombia, ahora salga a comprar energía a Ecuador y gas a Venezuela.
Es insólito que el saliente...