En estas últimas semanas se les están presentando formidables dilemas éticos al Gobierno y a la sociedad. En primer lugar se destacan los derivados del secuestro y liberación del general que secuestraron las Farc en el Chocó. Seguramente no fue fácil decidir si el Gobierno debería dejarlo retirar. Es difícil no castigar a un general que viola inexplicablemente todos los protocolos de seguridad en un territorio cuya situación militar conoce a cabalidad. Permitir que permaneciera en el servicio activo hubiera establecido un precedente que debilitaría la disciplina y premiaría la falta de criterio. Pero al mismo tiempo hay mucha gente, mayoritariamente del Centro Democrático, que aduce que si a alguien se debería castigar tendría que ser a los...