Abusadores, acosadores y violadores escuchen: las niñas, los niños y las mujeres, en general, no son objeto de uso. Entiendan (a ver si algún día lo logran) que nada les da el derecho a piropearlas, manosearlas, morbosearlas, golpearlas, abusarlas ni violarlas a su antojo.
Deberíamos empezar una gran cruzada nacional de rehabilitación masiva para el altísimo número que se comporta así, para que entiendan que ya no viven en la época de las cavernas cuando el apareamiento violento y no consentido era el comportamiento normal de los animales.
Han pasado cientos y cientos de siglos de evolución cultural y muchos tendrán que aceptar y vivir de acuerdo con los estándares que ahora nos diferencian de los animales, pues ya las prácticas sexuales tienen que darse siempre, siempre, siempre entre personas mayores de acuerdo con las leyes que rigen las sociedades modernas; y siempre, siempre, siempre de mutuo acuerdo. ¡Ah! La “galantería” no es lo que algunos de ustedes practican.
Propongo que los gobiernos dediquen parte del presupuesto público para crear centros de rehabilitación (anónimos, si quieren) para aquellos en la escala inferior de la civilización humana que siguen convencidos de que son el macho alfa y que el mundo femenino e infantil tiene que doblegarse ante sus encantos (y desencantos).
También, que la educación sexual comience a temprana edad a ver si a los niñitos les enseñan desde la etapa más impúber, y a medida que van creciendo, el trato digno y adecuado a todas las niñas, los niños y las mujeres así sean indígenas, discapacitadas, negras, blancas, amarillas o transparentes, vestidas, malvestidas o sin vestir, feas, bonitas, bien o mal alimentadas, de día o de noche, solas, en bicicleta, en el transporte público, en una piscina, en la playa o en una montaña.
La cadena perpetua es un golpe mediático y solo soluciona parcialmente el problema, la castración química o física es solo un acto de venganza. Únicamente nos salva la educación temprana y que desde la familia no se perpetúen modelos falo-centristas machistas que los hacen creer y sentir el centro del mundo; y que entiendan que las mujeres, niñas o niños que aparecen en su camino no son objetos de uso y disfrute. Las mujeres, niñas y niños no aguantamos más inseguridad: los acosadores, abusadores, golpeadores y violadores nos han hecho del mundo, un mundo inseguro. ¡Desanimalízate ya! .