La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), estima que la compra y contratación pública representa más del 15 % del PIB en Colombia. Por estos días en los que lo que no hay es plata, las compras públicas son un mecanismo que bien usado, puede contribuir a la reactivación económica de las empresas nacionales y, de paso, servir como matarratas para uno que otro político corrupto que hay por ahí.
Por la época de 1534, en el ejército español de la Casa de Austria, la unidad especial era conocida como los Tercios Españoles, eran los encargados de comprar con sus propios salarios las municiones y el armamento. De esta manera se aseguraban contra malos usos de la pólvora que ya no tenía como fuente el erario público. Así nació la expresión “pólvora de rey”.
Si bien el presupuesto público sigue siendo la principal fuente para la financiación de gobierno, y no podemos aplicar una medida similar a la del imperio español, quiero compartirles una propuesta de política pública presentada al Concejo. El propósito de la propuesta presentada es el de privilegiar los productos y servicios de innovadores y emprendedores locales que incluyan trabajo de personas en condición de vulnerabilidad o de impacto ambiental.
Además de incluir prácticas de Inteligencia artificial en el banco de proveedores, que van a permitir garantizar la transparencia de las compras públicas. Esto posibilitará que los proveedores actualicen de forma automática los precios de los productos y servicios comprados por el municipio, y con ello impedir casos como los que se han visto en estos días donde hay un sobrecosto de algunos de los productos que hacen parte de los mercados entregados a la población más vulnerable.
¡Ojalá que el Concejo sí aprueben esta disposición! Recordemos que el impuesto más alto que pagamos todos es el de la corrupción.
Yo creo que la misma idea vale la pena llevarla al sector privado, algo así como implementar incentivos tributarios para las empresas que consuman productos y servicios de tecnología local. Con la puesta en marcha de herramientas tecnológicas para la contención del coronavirus, queda en claro la capacidad de la tecnología local.
La mejor manera de estimular la economía es a partir del consumo. En los años 30, después de la Gran Depresión, fue a través del estímulo al consumo como los Estados Unidos pudo salir adelante.
Este es el momento de invertir los recursos públicos y privados, privilegiando la rentabilidad social y económica para el territorio. Como plata es lo que no hay, tenemos que estirar los billetes y contar las monedas.