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En esta Navidad, recordemos que cada acto de bondad, por pequeño que sea, tiene el poder de fortalecer los lazos comunitarios y construir un futuro más próspero y solidario.
Por Caty Rengifo Botero - JuntasSomosMasMed@gmail.com
Mi abuelo solía contarme historias de su juventud en Medellín, de cómo crecer en una ciudad en donde la solidaridad, la generosidad y el apoyo eran enseñados a los niños y fomentado por todos. Me explicaba, como esa solidaridad creaba lazos de confianza entre los ciudadanos y a través de varios ejemplos me mostraba como la confianza es la base de la cooperación y a su vez como la cooperación fortalece el desarrollo económico y social de las comunidades.
Pareciera ser que Chris Anderson tuvo un abuelo como el mío, en su libro “Generosidad contagiosa” comparte una perspectiva que guarda similitudes notables con las enseñanzas impartidas por mi propio mentor. Les recomiendo a ojo cerrado que lean este libro, en el Anderson sostiene que “la generosidad es el núcleo de todo lo que la humanidad ha construido y de lo que aún puede construir en el futuro”. El autor analiza la influencia de la generosidad y la solidaridad en el desarrollo humano, destacando que la confianza recíproca es esencial para las naciones. Anderson explica que, desde las primeras comunidades hasta las sociedades actuales, colaborar es esencial para el éxito social. La colaboración surge cuando hay redes de confianza recíproca, que se desarrollan con actos de generosidad. Según Amartya Sen, “la confianza facilita el ejercicio de las libertades individuales”, fortaleciendo la cohesión social y promoviendo el desarrollo económico. Fukuyama añade que la confianza es clave para la cooperación y el dinamismo económico. Así, el desarrollo económico solo es posible con una base de generosidad entre los ciudadanos.
Si el desarrollo económico es una consecuencia del fortalecimiento de las redes de confianza, y la confianza se basa en la generosidad de los individuos, ¿cómo podemos aumentar la generosidad para generar un mayor desarrollo económico sostenible en nuestra ciudad? Según Anderson, en esta era digital, las redes sociales son un factor clave que facilita la amplificación de los actos de generosidad mediante la socialización masiva. Estas plataformas funcionan como un altavoz que fortalece la cooperación y las mismas utilizadas adecuadamente, permiten compartir historias inspiradoras y movilizar a las personas para unirse a causas nobles.
En resumen, la generosidad no es solo una virtud personal, sino una fuerza transformadora que puede moldear el destino de nuestra ciudad. En esta Navidad, recordemos que cada acto de bondad, por pequeño que sea, tiene el poder de fortalecer los lazos comunitarios y construir un futuro más próspero y solidario. Al compartir nuestro tiempo, recursos y afecto, no solo creamos un ambiente de confianza y cooperación, sino que también perpetuamos el legado de generosidad que ha definido a Medellín a lo largo de su historia. Juntos, podemos hacer de nuestra ciudad un ejemplo brillante de cómo la generosidad puede iluminar el camino hacia un desarrollo duradero y equitativo. Recuerda el proverbio chino que dice: “Si quieres ser feliz para toda la vida, ayuda a alguien más”.