Los comentarios antisemitas lanzados por el rapero Kanye West le armaron un problema a la multinacional Adidas, pues tenía un inventario avaluado en US$1.326 millones en tenis de la línea Yeezy, coproducidas con el protagonista de la polémica.
En mayo, se había realizado una venta parcial del inventario, pero la prensa internacional hablaba de una demanda que quedó insatisfecha. Sin embargo, el fabricante alemán tenía que tomar una decisión al respecto y elegir si cancelaba la distribución o seguía adelante con las ventas, a pesar de que eso implicaría problemas de reputación.
Finalmente, apostaron por no destruir el inventario que quedó en las bodegas y anunciaron que dos organizaciones no gubernamentales recibirán, como sucedió con las ventas de mayo, una parte de la ganancia por las ventas.
Se trata de la Liga Antidifamación, cuyo objetivo es luchar contra todas las formas de antisemitismo, así como una ONG creada por Philonise Floyd, hermano de George Floyd, quien murió bajo la rodilla de un policía en mayo de 2020 en Minneapolis (Estados Unidos) mientras era capturado.
Así mismo, la compañía anunció una asociación con la Fundación Robert Kraft para Combatir el Antisemitismo ((FCAS por sus siglas en inglés), por lo que se agregarán pines cuadrados azules a los productos vendidos por Adidas en América del Norte.
Los tenis Yeezy solo estarán disponibles a través de plataformas digitales, tanto de Adidas, como de los distribuidores asociados.
¿Qué dijo Kanye contra los judíos?
West había manifestado públicamente su desacuerdo con ejecutivos de las industria del entretenimiento, muchos de ellos de origen judío y había lanzado comentarios declaraciones polémicas en entrevistas y redes sociales a finales del año pasado.
El rapero compartió teorías de conspiración antisemitas con el presentador de Fox News, Tucker Carlson, y más tarde, en las redes sociales, amenazó con matar judíos.
Con más de 31 millones de seguidores en las redes sociales, sus declaraciones tuvieron un alcance que no pasó desapercibido y fue por eso que Adidas decidió suspender en ese momento el contrato que tenían vigente, una decisión que costó una pérdida neta de US$250 millones para la marca. Sin embargo, se sostuvieron en no toleraban la promoción del odio y la xenofobia.