El peso colombiano viene atravesando una franca devaluación, y si bien esta se debe en gran parte a la coyuntura internacional que ha hecho que todas las monedas del mundo pierdan valor frente a un dólar cada vez más fuerte, la situación de Colombia es diferente a las demás, porque también tiene presiones internas que la hacen más débil.
En el último semestre el peso colombiano se ha devaluado 14,18% y se ubica como la sexta moneda que más pierde frente al dólar el mundo, siguiendo solo a países que atraviesan crisis complicadas como Ghana, Surinam, Sierra Leona, Ucrania y Argentina. En una revisión de un periodo más extenso al peso colombiano le va mejor que a otras monedas muy fuertes como el euro, el yen y la libra, asunto que resaltan algunos analistas.
Solo ayer, según la plataforma SET-FX, en el mercado cambiario la divisa llegó a cotizarse en un precio histórico de $4.921,01 y la Tasa Representativa del Mercado acreditada por la Superintendencia Financiera para hoy es de $4.885,50, la más alta en la historia.
Pero, ¿a qué se debe el rally que experimenta el dólar y qué tanto tiene que ver el presidente Gustavo Petro?, es una pregunta que se hacen muchos, sobre todo porque se recuerdan los pronósticos según los cuales en su gobierno la moneda norteamericana llegaría a $5.000.
Lo primero que hay que dejar claro es que el dólar se viene fortaleciendo frente a todas las monedas del mundo; inclusive el euro, que era la otra fuerte, ha perdido 6,78% de su valor y ahora cuesta menos que un dólar.
En ello juegan al menos tres factores externos importantes. El primero es que la semana pasada el Fondo Monetario Internacional advirtió de una recesión que se avecina, lo que evidencia que la situación económica en todo el mundo no será buena y los inversionistas están pensando mucho mejor dónde poner su dinero.
La segunda es que los países productores de petróleo más importantes decidieron cerrar un poco los grifos para bajar la producción y que el precio del crudo, que había empezado a descender, se eleve de nuevo, como en efecto ha ocurrido pasando de 82 dólares a US$92 en tres semanas.
Y la tercera es que la Reserva Federal, que es el banco central de Estados Unidos, viene elevando su tasa de interés para contrarrestar la inflación, igual que lo han hecho los emisores de casi todos los países. Eso provoca que los capitales golondrina, que es como se conoce a la inversión que llega de manera temporal a un país para sacar el mejor provecho y luego migrar a otra economía donde las condiciones sean más favorables, se vayan rápidamente a Estados Unidos porque allá obtienen una rentabilidad más segura.
Entonces sí, el presidente Gustavo Petro tiene en parte razón cuando asegura que el aumento de la tasa de interés en Estados Unidos está saqueando parte de los excedentes de liquidez de las economías en desarrollo, pero eso es normal que ocurra e incluso esperable.
El Banco de la República de Colombia también viene subiendo la tasa de interés, incluso mucho más arriba que la FED, la nuestra está en 10% mientras que la gringa es de apenas 3,25%, entonces ¿por qué la inversión prefiere irse a Estados Unidos y no quedarse en Colombia donde recibiría más rentabilidad? Y la respuesta es que el mercado no le está creyendo a Petro, al menos eso explica Juan David Ballén, analista de Casa de Bolsa.
El peso del Gobierno
“Durante las últimas semanas el peso colombiano ha venido liderando el ranking de monedas más devaluadas del mundo luego de mensajes contradictorios provenientes del gobierno que han generado nerviosismo en los mercados financieros”, anotó Ballén, quien hizo referencia por ejemplo a los discursos en torno al control de capitales, al control de precios, al aumento del endeudamiento y a la prohibición nueva exploración de petróleo en el país, sector del cual proviene la mayoría de dólares que circulan en la economía nacional.
Y no solo es eso, según su análisis, no importa que la tasa de interés de Colombia sea más competitiva porque “puede que el capital rente mejor aquí, sin embargo, si se les aumentan los impuestos y se les ponen restricciones a su salida, se desincentiva el ingreso de inversionistas”.
En ese mismo sentido se pronunció Felipe Campos, gerente de inversión y estrategia de Alianza Valores, para quien Petro y su gobierno son responsables de entre $500 y $600 del aumento reciente del precio del dólar. Y lo explica en tres razones: primero, la decisión de no firmar nuevos contratos de exploración petrolera genera dudas acerca de dónde sacará plata la Nación en el futuro; el segundo fue un trino del presidente Petro diciendo que le pondría un impuesto a la salida de capitales (horas después el peso cayó 2,25%), lo que impulsó la venta de bonos del gobierno que estaban en manos de extranjeros pese a que el ministro José Antonio Ocampo salió a desmentirlo; y el tercero, la amenaza reciente del control de precios.
Y es la misma postura del exministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, quien analiza que Colombia viene incrementando sus exportaciones 50% este año, y terminarían en US$62.000 millones, y hasta la fecha en la que hay información disponible sigue llegando inversión extranjera directa y de portafolio; entonces la explicación que encuentra es que “hay expectativas de devaluación futura. El mercado piensa que los ingresos de divisas van a disminuirse por cuenta de las políticas del gobierno”.
Por eso invitó al gobierno a dar mensajes claros que tranquilicen al mercado, para que de cuenta de esta devaluación el Banco de la República no se vea obligado a aumentar más la tasa de intervención y no se afecte más el crecimiento económico y la generación de empleo.
Posiciones más liberales
Así como Campos y Ballén ven en el Gobierno una responsabilidad muy importante en la devaluación, otros analistas son de una posición más moderada. Mauricio López, profesor de Macroeconomía de la Universidad de Antioquia, por ejemplo, considera que también hay quienes están pescando en río revuelto.
El profesor aseguró que si bien hay un alto nivel de incertidumbre frente al futuro del país, por primera vez, en manos de un gobierno de izquierda, algunos inversionistas podrían estar especulando y generando una mayor turbulencia para hacer transacciones en el corto plazo que les den buenos niveles de rentabilidad en el mercado de divisas.
Para Wilson Tovar, analista de Acciones y Valores, el 92% de la devaluación se debe a los factores externos y solo el 8% al gobierno de Gustavo Petro. Y la fuga de capitales no se debe necesariamente a sus política, aunque algo tendrán que ver. “En un escenario de posible recesión a nivel global, de tasas de interés altas, con muchas empresas sobrendeudadas (aquí se aumentaron los índices de deuda al 62% da nivel de PIB por causa de la pandemia), entonces cuando vayamos a pedirle plata a prestamistas internacionales, esos inversionistas preferirán ponerle la plata a Estados Unidos así pague el 4% o el 5% que prestársela a un país que pague el 20% o el 30% pero que eventualmente no pueda pagar. Prefieren poner su dinero a salvo en dólares o en bonos de Estados Unidos porque es más seguro y da menos susto”, argumentó.
En todo caso, es un hecho que el mercado está atento a las señales, que mientras más amables sean y más claros más tranquilidad le darán y tal vez el dólar no siga escalando porque con ese precio pierde todo el país.