¿Cómo encontró al sector, tras su llegada a la Dirección de Agremgas?
“Tenemos una reducción de la oferta del producto de Ecopetrol frente a lo que teníamos el año pasado, es una contracción más o menos constante desde hace varios años, estamos hablando que el año pasado teníamos cerca del 75% de la oferta Ecopetrol, y para este primer semestre del 2024 cae al 69%”.
¿Qué alarmas se encienden con esa reducción?
“Esto es importante porque el producto que ofrece Ecopetrol tiene por regulación de la Creg un precio más bajo que el resto de las fuentes que tenemos en Colombia, pero que no tienen regulación de precio fijado por Creg y la importación de GLP. Eso se traduce finalmente en que, entre menor oferta de Ecopetrol, pues los precios al usuario final subirán cada vez más”.
En ese orden de ideas, ¿cuáles son las afectaciones?
“Nos afecta al sector, principalmente por los usuarios que tenemos son usuarios residenciales de estratos 1 y 2, entonces, nos estamos enfrentando a un reto donde una política de no más contratos de exploración y explotación por el Gobierno nacional hará que este comportamiento siga manteniéndose en el futuro”.
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¿Esa política mineroenergética del Gobierno actual se traducirá directamente al precio?
“Una decisión de no más exploración y explotación de los hidrocarburos significa una mayor tarifa al usuario final”.
¿Cuánto han aumentado los precios?
“Por ejemplo, para agosto del 2023, el precio era de $3.500 por kilogramo de GLP, y hoy estamos cerca de $4.500 pesos, estamos hablando de $1.000 más, que en el cilindro típico se traduce en un aumento de $15.000. Es decir, un hogar que consume un cilindro de 33 libras al mes, de agosto a hoy están pagando $15.000 más mensual, su servicio de gas es más costoso, y para un hogar de estratos 1 y dos o zonas rurales eso es mucho”.
¿Hay otros factores en esa alza?
“Principalmente por la reducción de la oferta de Ecopetrol. El GLP viene de dos principales fuentes: una es la refinería, en donde si la carga de petróleo disminuye, entonces cae la oferta de GLP. La otra es de los campos, en donde si hay menos explotación, estás declinan en el tiempo, eso quiere decir que el producto que extraen es cada vez menor”.
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¿Cree que con estas condiciones Colombia estaría regresando a cocinar con carbón y leña, un retroceso de la política energética?
“Hay que reconocer que desde el Gobierno hay un esfuerzo muy grande con el programa de sustitución de leña, para que estas familias que actualmente cocinan con leña se cambien al GLP, con un esquema de subsidios. Se subsidia el consumo de ese cilindro, sin embargo, los subsidios en GLP no son como el resto de los servicios públicos domiciliarios, como energía eléctrica, alcantarillado, aseo y gas natural a los que se subsidia el consumo a los usuarios en todo el país, mientras que con el cilindro de GLP solamente lo tenemos en este momento en seis departamentos”.
¿Cómo lograr que se amplíen esos subsidios?
“Es un reto muy grande, tenemos que seguir haciendo esfuerzos, la Ley 2128 del 2021 estableció que el que los subsidios se deberían ampliar a otras zonas del país y esta implementación de subsidios. Esto evitaría que esas familias, que actualmente hacen un esfuerzo por comprar su cilindro, no se devuelvan a la leña, porque debemos decirlo, en términos económicos, la leña que es gratis, pero tiene unas implicaciones negativas en salud y bienestar. Esto es una muestra pobreza energética porque cocinar con leña es una trampa de pobreza, eso quiere decir que las familias que cocinan con leña difícilmente van a salir de la pobreza”.
¿Frente a esto, qué estrategias implementa el gremio?
“Estamos apoyando un proyecto de ley sobre los subsidios de GLP, esperamos que llegue a buen término para que se empiecen ampliar las zonas en donde se otorgan los subsidios, de tal forma que los hogares sean los nuevos beneficiarios en esos municipios a donde no llega la red de gas natural”.
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¿En dónde sí se otorgan subsidios?
“En San Andrés y Providencia, Nariño, Caquetá, Putumayo, Amazonas y en los municipios que hacen parte del macizo colombiano del Cauca”.
Con la reducción de la oferta de Ecopetrol, la subida de precios y la incertidumbre en el sector de hidrocarburos, ¿cómo trabajan las empresas agremiadas?
“Esta situación aprieta las empresas porque este mercado es competitivo, que no está regulado por la Creg, a diferencia de otros servicios, porque hay muchas empresas que prestan ese servicio. Entonces, la estrategia de las empresas en el mercado es competir por precio, con el cilindro más barato, porque a la gente poco le importa si el cilindro es azul o verde o naranja, sino que realmente lo que buscan es economía en el hogar. Entonces, las empresas en esta estructura de menores aportes de Ecopetrol empiezan a reducir su margen, porque no pueden cambiar el precio con petróleo y tienen costos logísticos”.
¿Hasta qué punto pueden aguantar en la reducción de margen?
“Ellos reducen el margen para seguir siendo competitivos en el mercado, esto les pasa a todas las compañías, no solamente a mis agremiadas, es decir, llegar a un punto donde el margen no pueda reducirse más. Luego de eso llegan los aprietos financieros, entonces se traduce nuevamente en un mayor precio al usuario final”.
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Para finalizar, ¿cuál es el rol del GLP en la transición energética?
“La transición energética tiene un gran componente de fuentes de energía renovables, no convencionales, como paneles solares y energía eólica. Sin embargo, hay otro componente, que es igual de importante, como la eficiencia energética y el cambio de combustible. Hay muchos sectores de la economía que sus actividades rutinarias no se pueden hacer con el cambio a energías renovables. Por ejemplo, la industria tiene unos hornos grandísimos que funcionan a carbón o diésel, ahí es donde el GLP puede entrar a hacer el cambio con un combustible más sostenible, que tiene menos misiones y menos material particulado. También frente a los hogares, es muy difícil cambiar a energía eléctrica, porque tenemos actualmente alrededor de 13 millones de hogares que, con cualquier tipo de gas, sea gas natural o GLP, no están preparados y por costo elevado no podrían pasarse de gas a electricidad”.
¿A qué otros sectores se están expandiendo?
“Estamos creciendo de manera acelerada en el sector de transporte, comprar un carro eléctrico es costoso, para muchísimos colombianos es muy costoso hacer ese tipo de inversión, sin embargo, podemos hacer una conversión con GLP, que tiene una inversión asequible. Lo más interesante es que esa inversión con el diferencial del precio de la gasolina por el 40% se recupera más o menos entre 12 y 18 meses. Hoy, el GLP es importante para la transición energética, puede ser uno de esos grandes protagonistas porque tenemos un combustible más sostenible a bajas emisiones y más económico para los usuarios”.