El Fondo Nacional de Garantías (FNG) tiene el propósito de respaldar hasta a un millón de empresas alineadas en la economía popular hasta el 2026. En diálogo con este diario, Javier Cuéllar, director de la entidad, reveló que apalancar a esas unidades productivas es una de las prioridades en la agenda.
Explicó que para eso se creará una iniciativa que se denominará Unidos por el Cambio, misma con la que proyectan facilitar créditos hasta por seis salarios mínimos a esos negocios que, normalmente, son desatendidos por la banca tradicional, como los amoblamientos callejeros de comida o los negocios que las familias acondicionan en sus propias viviendas.
Esos recursos, según confirmó, no tendrán una restricción de uso y pueden destinarse a la compra de un puesto que permita vender alimentos, a la adquisición de los insumos para el negocio y hasta para el mejoramiento del espacio de la vivienda que las familias destinan a misceláneas y otro tipo de productos.
“Creemos que hoy día existen cerca de cinco millones de empresas no formales en el país. Hay dos tipos de microempresas, una de acumulación, que ya tiene un alto grado de formalidad, paga seguridad social a sus empleados y paga impuestos. Esas microempresas de cierta forma ya son visibles, muchas ya tienen acceso al crédito”, señaló el funcionario.
Y detalló que “debajo de esas, hay muchas microempresas de subsistencia”, es decir, esas que todavía no tienen acceso a financiamiento y que todavía permanecen en la informalidad.
“Si podemos hacer que un millón de microempresarios de subsistencia lleguen a formalizarse, eso ayuda a estimular la formalización del empleo, ayuda al crecimiento económico y al cierre de brechas”, subrayó.
En busca de aliados
Para poder facilitar el desembolso de los créditos, el FNG está en la tarea de agregar más aliados a la base de datos. En este caso, el director explicó que esos aliados pueden ser las cooperativas financieras y de ahorro y crédito.
Así mismo, pretenden sumar a las fintech, que son en su mayoría compañías de base tecnológica enfocadas en ofrecer servicios financieros. Uno de los ejemplos más conocidos aquí es Nequi, aunque en el país hay un boom y muchas se dedican, precisamente, a prestarles plata a las empresas y personas que no tienen acceso a los bancos tradicionales.
Esa experiencia es la que el FNG pretende aprovechar y para ello quiere atraer también a las microfinancieras y a otro tipo de instituciones que ya saben cómo atender a los emprendedores invisibles para el sistema conservador.
“Estamos en un proceso muy ambicioso de vinculación de intermediarios. Nosotros actualmente tenemos cerca de 90 intermediarios y nuestro objetivo es que, de aquí a un año, ampliemos eso a por lo menos 200 y que gran parte sean fintech, microfinancieras y cooperativas”, dijo el director.
Otro ingrediente elemental para la entidad tienen que ver con posicionar más su marca y darse a conocer entre ese público que ni siquiera sabe que existe un “fiador” estatal que les puede facilitar la aprobación de un crédito formal.
En ese sentido, Cuéllar reconoció que “el FNG tiene un muy bajo reconocimiento en el país. Entonces hay que hacer un esfuerzo muy grande en posicionamiento de marca, porque entre más colombianos nos conozcan, seguramente podemos lograr mayor inclusión financiera a través de los años”.
Contra el ‘gota a gota’
El director del FNG resaltó que también quieren unirse a la cruzada contra los préstamos ‘gota a gota’, una oferta crediticia informal que les cobra a los usuarios unos intereses por arriba de lo permitido legalmente y que incluso puede costarles la vida a quienes incumplen con los pagos.
Insistió en que comunicar a esos microempresarios la existencia del FNG es uno de los retos más importantes que tienen en la entidad. Y paralelamente, se refirió a la educación financiera que deben apoyar entre esa base piramidal de las empresas.
“Una vez —relató— entrevistamos a un empresario de la economía popular que comparaba al FNG con el ‘gota a gota’ y consideraba que el gota a gota’ no es tan malo como lo pintaban porque al final los bancos también cobraban un interés y el FNG cobraba una comisión”.
“Esta persona no tenía claro que el ‘gota a gota’ le puede cobrar tasas del 10% o 15%, pero esa tasa es diaria, que cuando se anualizan son tasas cercanas al 1.000%. Nosotros tenemos que hacer una gestión pedagógica para que ese millón de colombianos confíen en el sistema”.
Los otros productos
La economía popular es la apuesta grande del FNG durante el presente gobierno. Y allí también estará disponible un producto llamado Segundas Oportunidades, que está pensado para la población pospenada que emprende y no tiene acceso al crédito para apalancar su proyecto.
Igualmente, estarán incluidos aquí los migrantes con vocación de permanencia en Colombia que también necesitan préstamos para operar sus emprendimientos. El director adelantó que también viene una iniciativa para respaldar la compra de vivienda VIS y VIP, un proyecto que están estructurando conjuntamente con la Financiera de Desarrollo Territorial (Findeter).
“Este FNG que yo estoy recibiendo evidencia una movilización anual cercana a los $16 billones en créditos, nuestro objetivo es movilizar al año $30 billones. Ese crecimiento no va ir enfocado 100% en economía popular, hay un esfuerzo ahí, pero no podemos desatender los otros segmentos, como los enfocados en mediana y gran empresa”, puntualizó.
El director del FNG comenzó por explicar que esta entidad no es la que origina el crédito, es decir, los interesados no van a encontrar sedes con letreros que digan Fondo Nacional del Garantías. El proceso para hacer que el FNG sea un fiador consiste en acercarse al intermediario financiero que el microempresario prefiera y manifiesta que quiere respaldar su solicitud con la garantía del FNG. Con relación a esto, el funcionario detalló que “tenemos un alcance de 92% en el territorio colombiano y el objetivo es llegar al 100%”, para que los emprendedores de la economía popular tengan más posibilidades de acceder ese crédito que necesitan.