En 2023 la entrada en operación de su planta de PET botella-a-botella, una de las más grandes y modernas del mundo, permitió a Enka impulsar sus negocios y obtener resultados favorables, que fueron presentados hoy en la asamblea anual de accionistas.
El complejo industrial cerró al 53% de su capacidad, sobrepasando las expectativas de la compañía, lo que sumado a exitosos procesos de homologación le permitió sumar ventas cercanas a las 31.500 toneladas de resina reciclada, lo que representa el doble del volumen del año 2022.
En diálogo con EL COLOMBIANO, Álvaro Hincapié Vélez, presidente de Enka, explicó detalles de los hitos logrados el año anterior y los planes que están sobre la mesa para los próximos años.
Además, resaltó que luego de dos décadas en un proceso de reestructuración al amparo de la Ley 550, que le sirvió para salvarse de la quiebra, hoy es una empresa atractiva para invertir y paga dividendos a sus socios, este año de $1,20 por acción.
¿Qué le dio impulso a la actividad de la empresa en 2023?
“Para nosotros fue fundamental el arranque de la nueva planta de reciclaje de PET botella a botella, porque eso nos permitió, prácticamente, duplicar las ventas que hacemos de lo que es botella a botella. Ese fue un punto bien importante de cara a lo que se viene para el 2025, cuando entra en vigor nueva normatividad en la utilización de estos envases”.
¿En un año con inflación y tasas de interés altas y un crecimiento económico bajo, cómo es posible sacar utilidades por más de $20.000 millones?
“Estuvimos muy concentrados en productos de alto valor agregado. A eso nos hemos volcado, o sea productos que realmente puedan competir. Estamos casi exportando la mitad de lo que fabricamos. Adicionalmente, el 70% de lo que nosotros producimos proviene ya de la basura. Y el 80% de lo que estamos haciendo en estos momentos, hace 10 años no se producía. Eso quiere decir que nosotros estamos apuntándole mucho a lo que es la innovación y productos nuevos para poder competir. En el año 2023, por ejemplo, se logró la homologación de la nueva planta, no solo en clientes locales, sino que también se abrieron mercados en el exterior, aprovechando las aprobaciones que tenemos de la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos). Y entonces trabajamos con las principales marcas de bebidas no solo colombianas, sino del mundo”.
Es decir que la empresa pasó de reciclar 3 millones de botellas PET a 6 millones por día...
“Hoy estamos en 6 millones de botellas y esas son las necesidades que tiene en este momento la planta para operar a full capacidad”.
¿El trabajo de recolección de ese material está siendo suficiente?
“Habíamos hecho un trabajo con anticipación bien importante antes de empezar de arrancar la planta, entonces teníamos un inventario que nos permitió arrancar con una buena proporción para alimentar las plantas. Aquí lo más importante es seguir trabajando en función de la economía circular y lo que es la iniciativa Eko Red que tiene el objetivo de garantizar el suministro requerido para las plantas de reciclaje. Estamos volcados con más centros de acopio, haciendo inversiones fuertemente en la red de recolección y eso nos va a ayudar a poder tener esta planta lo antes posible al 100%”.
¿Y los indicadores de reciclaje de botellas PET de qué orden son?
“Vamos a pasar de 31% o 32% en Colombia de reciclaje de botellas PET a 45% o 46%. Eso es muy bonito porque esos son los mismos niveles que tiene Europa. Cuando nosotros tomamos la determinación de incursionar en los negocios de reciclaje, que la primera planta fue la que montamos de fibras por allá en el 2007, en esa época el reciclaje de botellas PET en Colombia era del 2%. Es decir que Colombia se convierte en un país fuerte en ese tipo de reciclaje”.
¿Se recicla todo tipo de botellas PET?
“Recogemos las botellas de colores y con ellas estamos trabajando mucho lo que son fibras, muy enfocados a geotextiles y a fibras de relleno. Y el desperdicio que queda, que son las tapas y las etiquetas sacamos poliolefinas con las que se hacen resinas de polietileno o polipropileno. Ese fue el acuerdo que firmamos hace como 2 años, con Dow Chemical en el que se utilizan estos productos para hacer los empaques flexibles de detergentes, o sea que se utiliza el 100% de la botella, con una ventaja y es que la botella con la tecnología que utilizamos es reciclable ene veces”.
Y de cara a 2025, ¿qué es lo que se viene en materia de regulación que va a impulsar más el negocio de Enka?
“Habrá exigencias y compromisos de que haya porcentajes de reciclaje mayores de los que normalmente teníamos. Esas son regulaciones internas colombianas, pero eso viene funcionando en Europa, en algunas partes de Estados Unidos y muchos países que han incursionado en ese tipo de normativas. Nosotros estamos apenas incursionando y estas aplicarán a partir de 2025 y en 2030 y 2035 se aumentarán, exigiendo que la botella, cuando se fabrique, tenga un porcentaje mayor de reciclaje. Hoy esto ya se cumple en muchas de ellas porque las botellas de agua, por ejemplo, que se hacen en Colombia ya están 100% con material reciclado. Pero se empezará a exigir en las de gaseosas y en otros usos”.
¿Cuánto invirtió Enka el año pasado?
“Básicamente fue la inversión de la planta que empezó a funcionar el año pasado y valió US$40 millones. El índice de endeudamiento lo terminamos en diciembre en 1%, lo cual es un supremamente bajito. Cuando estábamos full endeudados estamos con un índice de 3,5 veces ebitda y estamos en 1%, eso quiere decir que es posible seguir haciendo proyectos y creciendo, porque para lo que hay que cumplir en el 2030 estimamos que como mínimo hay que montar otra planta como la última que tenemos”.
¿Y dar el paso de esa tercera planta en qué horizonte se prevé?
“Habrá que ver cómo alcanzamos a llenar esta planta y apenas la tengamos a una capacidad interesante, siquiera del 70% o 75%, para dar cumplimiento a lo que requieren nuestros clientes. Pero, se tiene que estar montando una nueva planta rápidamente. Pensemos que un complejo de estos se monta en dos años, entonces rápidamente hay que tomar esa decisión”.
En 2022 la empresa salió de la Ley 550 a la que estuvo sometida por unos 20 años, ¿cómo es no estar sujeto a esa normativa?
“El proceso que vivió la compañía bajo ese acuerdo de reestructuración se cumplió a cabalidad con el 100% de las obligaciones adquiridas. Eso ha hecho que la compañía tenga acceso a crédito fácilmente. Así que el poder seguir creciendo en todo lo que es economía circular, negocios verdes y sostenibilidad es el foco que tiene la compañía hoy por hoy”.
¿Este 2024 dónde más está viendo vientos a favor para los negocios?”
“La planta cerró el 2023 al 53% de su capacidad, si tenemos forma de seguir creciendo sería espectacular porque posicionaría el recaudo de botellas PET en Colombia de una manera importante. Cuando arrancamos el año pasado, veníamos desde hacía dos años recogiendo botellas, entonces aquí hay que seguir estimulando lo que se ha hecho en cultura ciudadana y en ecodiseño con la red que ya tiene presencia en 32 departamentos y en 900 municipios”.
¿Cuál es la foto de la empresa, en cuanto a número de empleados y operación?
“Estamos trabajando 7 x 24, con alrededor de 1.000 personas directas. Obviamente, en la parte recolección son más de 100.000 recicladores”.
Hace un tiempo se abrió el llamado cuarto de datos para que inversionistas interesados en Enka fueran socios de la empresa, ¿qué pasó?
“Cumplimos con el mandato de la asamblea, que era abrir el cuarto de datos y de acuerdo a lo que estipuló la junta directiva, se entregó la información, se hicieron las reuniones pertinentes. Ya esa información la tienen esos eventuales inversionistas y la deben de estar procesando para tomar sus determinaciones. Hoy no tengo información si tienen contacto, o si han tenido contacto con los accionistas”.
¿Pero, es Enka una empresa atractiva para invertir?
“Yo soy un enamorado de la compañía, entonces voy a estar muy sesgado al responderle. Esta es una empresa absolutamente espectacular, metida de lleno en economía circular, que en mi concepto es de las cosas que está marcando la parada en negocios sostenibles. Obviamente, se habla de inteligencia artificial y de otros temas de la parte tecnológica, pero lo que es economía circular y en sostenibilidad me parece que es una de las compañías bonitas que hay hoy por hoy y atractivas”.
En una época se pensó en enajenar alguna parte de los terrenos de Enka en Girardota, ¿ese proyecto se archivó?
“Seguimos viendo alternativas permanentemente en esos terrenos y mirando qué hay atractivo para hacer y sacarle el mayor provecho a esos bienes que tiene la compañía. Hay alrededor 56 hectáreas de las cuales están construidas unas 28, entonces hay un espacio supremamente interesante para hacer cualquier desarrollo de bodegas o de otras compañías que se quieran establecer”.
¿Cómo cerró la empresa en ingresos?
“Fueron casi de $560.000 millones, observamos una disminución de 4,7% frente a 2022, pero es porque nosotros terminamos en el 2023 la producción que teníamos de PET virgen. Entonces dejamos de producir eso, porque empezamos a producir PET reciclado y ese material generaba unos ingresos de unos $19.000 millones”.
En el tema exportador, ¿qué tanto dolor de cabeza le genera el dólar?
“Indudablemente pega supremamente duro, o sea, para los que exportamos una revaluación es golpe grandísimo. En la medida en que las materias primas empiezan a bajar también, eso facilita, pero indudablemente a uno lo que le queda es un margen y el dólar se multiplica por cuatro o por cinco y eso pega directamente”.
¿Cuál sería la tasa de cambio ideal?
“Para exportar mientras más alto, mejor, pero eso es insostenible para el país, entonces creo que uno se va habituando y se va organizando con un dólar por los lados de $4.000”.