Los planes de reestructuración de la compañía estadounidense General Motors, dueña de Chevrolet, no son nuevos: desde 2016 comenzaron los temores de que cerraría su planta de Colmotores en Colombia y se vendría una ola de despidos.
Pero fue hasta el año 2018 que la Unión de Trabajadores Enfermos de General Motors denunció los planes de la compañía de cerrar su planta de Colmotores y realizar un despido masivo de trabajadores.
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En ese momento, el sindicato dio a conocer una solicitud hecha ante el Ministerio de Trabajo para cerrar la empresa y autorizar un despido colectivo, debido a “una difícil situación financiera” que atravesaba.
Una crisis de vieja data
Aunque fue en 2021 que la japonesa Toyota destronó a General Motors como la empresa que más carros vendía en Estados Unidos, desde comienzos de siglo la compañía ya venía en declive.
Esto llevó, de acuerdo con medios internacionales, a que a 2022 GM ya había cerrado o vendido ocho de sus firmas.
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La primera se dio en 2004, cuando vendió Oldsmobile, que fue la marca de carros más vieja de Estados Unidos; y un año después, en 2005, vendió a Toyota su participación en la asiática Subaru.
Pero el peor momento lo vivió en 2009, cuando se vio obligada a declararse en bancarrota ante la imposibilidad de saldar sus deudas, que ascendían a más de 172.800 millones de dólares.
En esa ocasión, el Gobierno de Estados Unidos salvó a la compañía con la compra del 60,8% de sus acciones. Canadá también le compró títulos (11,7%). Y en 2010 la compañía devolvió los US$8.400 millones en préstamos que le otorgaron esos dos gobiernos.
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Años más tarde, General Motors continuó deshaciéndose de marcas que consideró poco rentables como Saturn, Hummer, Saab, Pontiac, Opel y Holden.
Y los cierres más recientes se dieron en 2018, cuando anunció la finalización de la operación de cinco plantas de producción en Estados Unidos y Canadá, y el recorte de unos 14.000 puestos de trabajo.
Dicha decisión se tomó, según la compañía, después de que sus automóviles registraran ventas a un menor nivel de lo esperado y de que los costos de producción se vieran incrementados, incluyendo los aranceles impuestos sobre materias primas como el acero.
“Las acciones que estamos tomando continúan nuestra transformación para ser una empresa altamente ágil, resistente y rentable, a la vez que nos brindan la flexibilidad de invertir en el futuro”, dijo la presidenta y gerente general de General Motors, Mary Barra, en declaraciones recogidas por la BBC.
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En resumidas cuentas, la empresa aseguró que su propósito es poner como prioridad la producción de camiones, autos eléctricos y de conducción automática.
Razones similares llevaron al cierre de Colmotores en Colombia, pues General Motors afirmó que realizará la transición a un modelo solo de comercialización y se quiere enfocar en vehículos con tecnologías más avanzadas, como las híbridas y eléctricas.