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Fenómeno de El Niño afecta rendimiento de los trabajadores y puede causar pérdidas por más de $3 billones

Consejo Colombiano de Seguridad sostiene que pérdidas las asumirían tanto el sector formal como el informal.

  • Los efectos del fenómeno de El Niño se extiende a diversos sectores, especialmente aquellos en los que se desarrollan actividades al aire libre, como la agricultura. FOTO Manuel Saldarriaga
    Los efectos del fenómeno de El Niño se extiende a diversos sectores, especialmente aquellos en los que se desarrollan actividades al aire libre, como la agricultura. FOTO Manuel Saldarriaga
26 de febrero de 2024
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El impacto de trabajar en condiciones de altas temperaturas, especialmente durante eventos climáticos extremos como el fenómeno de El Niño, tiene repercusiones significativas tanto en la productividad laboral como en la salud de los trabajadores.

En Colombia, se proyecta que este fenómeno climático puede ocasionar pérdidas económicas considerables, estimadas en más de $3,7 billones, según el análisis del Consejo Colombiano de Seguridad (CCS), que tomó como base datos de la Gran Encuesta Integrada de Hogares del Dane, respecto a población ocupada, y las cifras de salarios promedios reportados por el Observatorio Fiscal de la Pontificia Universidad Javeriana.

Aunque tradicionalmente el impacto de los fenómenos climáticos, como las sequías, se ha asociado al sector agrícola, un estudio del Banco Mundial revela que las grandes ciudades y áreas metropolitanas también sufren consecuencias significativas.

En el país, esto se traduce en una disminución del 0,6% en las horas laborales de los trabajadores formales y una reducción del 4,5% en el caso de los trabajadores informales durante periodos de bajas precipitaciones, lo que genera una pérdida del 6,4% en sus ingresos laborales mensuales.

El CCS calculó que, durante el periodo de 10 meses de impacto del fenómeno de El Niño, (que arrancó en septiembre de 2023 e irá hasta junio de 2024, según lo estimado por el Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional del Océano y de la Atmósfera de los Estados Unidos), e insistió en que las pérdidas en el mercado laboral podrían superar los $3,7 billones, afectando tanto al sector formal como al informal.

Estas pérdidas representan aproximadamente el 0,25% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional; las ciudades más afectadas serían Bogotá con $1,08 billones, Medellín con $592.000 millones, Cali con $386.000 millones y Barranquilla con $343.000 millones.

“La reducción del 6,4 % en los ingresos laborales de los trabajadores informales durante las sequías es motivo de preocupación, ya que dificulta aún más los esfuerzos para reducir la pobreza, especialmente en el contexto actual”, afirmó Adriana Solano Luque, presidenta del CCS.

Y es que de acuerdo con el informe, las altas temperaturas, especialmente durante eventos climáticos extremos como El Niño, son la principal causa del deterioro en la productividad laboral. El estrés calórico resultante no solo disminuye la eficiencia del trabajador, sino que también puede tener graves efectos para la salud. De hecho, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que los trabajadores pueden perder hasta un 50% de su capacidad laboral cuando la temperatura supera los 33 grados centígrados.

Esta afectación se extiende a diversos sectores, especialmente aquellos en los que se desarrollan actividades al aire libre, como la agricultura, la construcción y la recolección de residuos.

Por su parte, los trabajadores que laboran en espacios cerrados enfrentan riesgos debido al incremento de la temperatura, que puede generar fatiga mental y física, afectando la concentración y la toma de decisiones.

A su vez, la escasez de agua durante las sequías también impacta la productividad laboral. La ONU señala que, al menos, tres de cada cuatro empleos en el mundo dependen de la disponibilidad de agua.

La baja disponibilidad del recurso y los racionamientos afectan la operatividad de las empresas, mientras que el incremento en el número de incendios de cobertura vegetal durante estos periodos, puede afectar la salud respiratoria de la población y generar interrupciones en la actividad laboral.

En este contexto, el Ministerio del Trabajo emitió recientemente la Circular 0012 del 2024, en la cual se establecen acciones de promoción y prevención en riesgos laborales para encarar los efectos de El Niño. El documento advierte de aquellos peligros a los cuales se encuentran expuestos lo trabajadores que se desempeñan a altas temperaturas y entre los cuales se encuentran los contaminantes físicos, debido a la exposición a elevadas temperaturas y radiaciones no ionizantes como los rayos ultravioleta (UV) emitidos por el sol, que pueden ocasionar alteración de la salud.

También, contaminantes químicos, debido a la inhalación de gases y vapores de sustancias potencialmente dañinas para la salud humana, las cuales aumentan su concentración en el ambiente debido a la baja dispersión de partículas por el calentamiento de las capas de aire y por la presencia de incendios de cobertura vegetal que liberan material particulado.

Y la carga mental ocasionada por largas jornadas laborales y ausencia de periodos adecuados de descanso que podría exacerbar riesgos para la salud cuando se trabaja a altas temperaturas.

Por ello, y ante la continuidad del fenómeno de El Niño, el Consejo Colombiano de Seguridad enfatizó en la necesidad de que los empleadores y líderes de los Sistemas de Gestión de la Seguridad y Salud en el Trabajo de las empresas realicen los ajustes correspondientes en su planificación de actividades de seguridad y salud y en la priorización de peligros y controles a establecer teniendo en cuenta la zona geográfica donde se desempeñen las laborales y las actividades económicas que mayor exposición presentan a estos peligros, con el fin de mitigar efectos en la salud de los trabajadores.

Algunas recomendaciones que brindó el CCS para las organizaciones son: implementar políticas y procedimientos adaptados a las necesidades específicas del lugar de trabajo para gestionar el estrés por calor, incluyendo ajustes en horarios, descansos y arreglos flexibles; y suministrar elementos de protección personal adecuados, como ropa ligera y transpirable, sombreros y gafas de sol, así como medidas para regular la temperatura, como ventiladores y chalecos refrigerantes.

Entre las sugerencias también se cuenta la de mantenerse informado sobre pronósticos meteorológicos y realizar ajustes a horarios y tareas, según sea necesario. Garantizar condiciones saludables de trabajo, incluyendo hidratación continua, áreas de descanso con sombra y controles de salud periódicos para los trabajadores. Implementar sistemas de vigilancia epidemiológica para identificar trabajadores con mayor riesgo frente a la exposición a altas temperaturas. Brindar capacitación a empleados sobre signos de enfermedades relacionadas con el calor y la importancia de mantenerse hidratados y descansar en áreas sombreadas.

Otra observación tiene que ver con adaptar sistemas de gestión de seguridad y salud para identificar riesgos emergentes y proteger la salud de los trabajadores e incorporar los riesgos climáticos en planes de emergencia y contingencia.

“Priorizar la salud y bienestar de la fuerza laboral mediante la implementación de medidas preventivas ante condiciones climáticas extremas no solo asegura un ambiente laboral seguro, sino también la continuidad sostenible y exitosa de los negocios”, puntualizó Solano.

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