¿Por qué Colombia enfrenta una crisis de gas?
La regulación colombiana permite a las empresas energéticas trasladar los costos de importación a los usuarios finales.
En febrero de 2025, compañías como Vanti y Empresas Públicas de Medellín incrementaron las tarifas hasta en un 36% y 21%, respectivamente. Este aumento ya tuvo repercusiones en la inflación, pues el componente de gas subió un 14% y aportó 15 puntos básicos al índice total.
Sin embargo, Fitch advierte que la presión política podría intensificarse, ya que el encarecimiento del gas impacta no solo a los hogares, sino también a sectores clave de la economía.
Importar gas: ¿solución o nuevo problema?
El presidente Gustavo Petro señaló que Colombia estaría pagando precios más altos por el gas importado y ordenó a Ecopetrol intervenir en las compras para traer el recurso desde Catar.
No obstante, expertos advierten que esta alternativa no garantiza tarifas más bajas debido a los costos de transporte y la falta de infraestructura.
Actualmente, el país solo cuenta con una planta de regasificación en el Caribe, lo que limita la capacidad de recibir mayores volúmenes de gas importado.
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La producción local de gas está dominada por Ecopetrol (58% del mercado) y Canacol Energy (17%).
Sin embargo, sus índices de producción han caído, afectando el abastecimiento nacional. Campos clave como Cusiana, Cupiagua y La Guajira han reducido su producción de 550 Gbtu diarios a 425 Gbtu.
Además, las políticas gubernamentales han generado incertidumbre en la industria. En 2023, Colombia se convirtió en el primer país latinoamericano en firmar el Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles en la COP28, y el Gobierno anunció el fin de nuevos contratos de exploración de petróleo y gas, lo que podría agravar la crisis en el futuro.
¿Qué sigue para el mercado del gas en Colombia?
El panorama es complejo. Las distribuidoras de gas han podido trasladar los costos al usuario, pero el aumento de precios pone en jaque a la economía y podría generar mayor presión política.
Mientras tanto, la producción nacional sigue cayendo y las importaciones se vuelven cada vez más necesarias, pero sin la infraestructura adecuada, los costos seguirán al alza.
Los expertos advierten que, sin inversiones en exploración y producción, Colombia podría enfrentar un déficit aún mayor en el mediano plazo. La necesidad de una segunda planta de regasificación en el Pacífico se vuelve cada vez más evidente, pero los proyectos en esta zona avanzan lentamente debido a obstáculos financieros y ambientales.
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Por otro lado, la transición energética hacia fuentes renovables sigue siendo un desafío, ya que el gas sigue desempeñando un papel clave en la matriz energética del país. Los generadores térmicos dependen del gas en momentos de baja generación hidroeléctrica, lo que hace que cualquier interrupción en el suministro tenga consecuencias directas en la estabilidad del sistema eléctrico.