“De 5.508 giga pies cúbicos (Gpc) en 2013, hemos pasado a solo 2.373 Gpc en 2023, una reducción del 56,9%. Esta situación plantea serias dudas sobre nuestra autosuficiencia energética a mediano plazo”, sentenció el estudio.
La principal razón detrás de esta caída es la baja incorporación de nuevas reservas de gas. Mientras que la demanda sigue creciendo, la producción no ha logrado mantener el ritmo necesario. En términos de tiempo, Colombia ha pasado de tener 12,1 años de reservas en 2013 a solo 6,1 en 2023, el nivel más bajo desde 2007.
Por otro lado, aunque la estimación alta de recursos contingentes (3C) ha crecido casi 3,6 veces entre 2019 y 2023, gracias principalmente a los descubrimientos offshore (costa afuera), su desarrollo es esencial para aumentar las reservas de gas del país, detalló el grupo de investigación económica.
Sin embargo, el reto no es menor, ya que estos recursos aún no son comercialmente viables en su totalidad.
A partir de 2025, la demanda de gas superará la producción nacional, como lo declaró la empresa Vanti, del sector del gas natural.
“Esto pone en evidencia la necesidad urgente de una gestión eficiente de los contratos vigentes de hidrocarburos para mitigar la dependencia de importaciones, ya que el gas natural licuado (GNL) importado es entre 3 y 4 veces más costoso que el gas por tubería tradicional”, aclaró el estudio del Grupo Bancolombia.
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Importar gas licuado
Sobre las pretensiones de traer GNL de Estados Unidos, el estudio mencionó que el gas importado por buque, conocido como gas natural licuado (GNL), es considerablemente más caro que el gas tradicional.
Esta diferencia de precio se debe a varios factores, incluyendo los complejos procesos de licuefacción y los costos adicionales de almacenamiento y transporte.
Hay que tener en cuenta que, a finales de 2024, el mercado global de GNL está programado para experimentar una ola sin precedentes de nuevos proyectos de licuefacción. Esta será la mayor y más rápida expansión de capacidad en la historia de la industria del GNL, con un aumento cercano al 30% en solo cinco años.
Además, en 2023, Estados Unidos se consolidó como el mayor exportador de GNL del mundo, representando el 21% del mercado global, superando a Australia (20%) y Qatar (19%).
Y los precios de referencia de Henry Hub y Mont Belvieu, que son indicadores internacionales de Estados Unido, influyen en los contratos y precios spot de gas en Colombia (precio que es pactado para transacciones, compras o ventas, de manera inmediata).
En ese orden, el informe del Grupo Bancolombia llegó a la conclusión que el GNL es más caro debido a los costos adicionales asociados con la licuefacción, almacenamiento, transporte y regulaciones.
Por ejemplo, en mayo, el GNL era aproximadamente 3,6 veces más costoso que el gas tradicional en Colombia.
¿Qué pasa con el precio?
Ante esta pregunta, Luis David Pachón Contreras, ingeniero Industrial y consultor en energía y gas, explicó que, en la actualidad, el gas importado se usa mayoritariamente para la generación de algunas plantas térmicas a gas de la Costa Caribe.
Respecto a los usuarios finales del sector residencial, el analista precisó que los precios de suministro sí han tenido incrementos en los años recientes, debido a la proximidad del escenario de escasez en las negociaciones de gas de mitad de año.
“Sin embargo, en la medida que los faltantes de gas aumenten, el precio de importación será un referente para la fijación de precios del gas natural local. Actualmente, la mayoría de los distribuidores del interior del país pueden hacer mezclas de gas a distintas tarifas, lo que les permite ponderar el precio para mitigar subidas de este”, detalló Pachón.
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A renglón seguido, alertó que, en algunas regiones, a medida que se venzan los contratos firmados en negociaciones de cuatro o más años, los usuarios sí empezarían a ver esos incrementos en la factura del gas, “más por la señal de escasez en sí que por la importación”.
Pachón agregó que, para los usuarios del interior del país, como Bogotá, Medellín, Cali, Eje Cafetero, en donde hay una alta dependencia del gas de Cusiana-Cupiagua (en la Orinoquía), en la medida que se agote o disminuya la oferta de esa fuente y se tenga que en un futuro reemplazar con gas importado, bien sea que entre por Cartagena, o por La Guajira a través del gasoducto que viene de Venezuela, o una eventual nueva planta en la Costa Caribe, esas regiones tendrían que pagar no solo un gas más caro, sino que su transporte también sería más costoso por el incremento en la distancia.
Cabe resaltar que, en el 2023, Colombia ha dependido en gran medida de Estados Unidos para abastecerse de gas natural licuado, con un asombroso 94% de las importaciones.
Este dato, revelado en el reciente informe de Energy Advisors, subraya la importancia de las relaciones comerciales energéticas entre ambos países, que está ahora en el centro del debate por las negociaciones que adelanta Ecopetrol para traer GNL de ese país para suplir la demanda de este energético en Colombia.
Este reporte también puntualizó que el 6% restante de las importaciones de gas natural tuvo como origen Trinidad y Tobago.
Por otra parte, Energy Advisors detalló que las compras de gas natural se realizaron a través de cinco compañías principales: Glencore, Shell, BP, Naturgy y Total Energies.
De estas, Glencore lideró con el 37,7% de las importaciones, seguida por Shell con un 26%, BP con un 19,2%, Naturgy con un 11,5%, y finalmente, Total Energies con un 5,5%.
Asimismo, el precio promedio del gas importado en 2023 fue de 14,67 dólares por millón de unidades térmicas británicas (Mbtu). Sin embargo, hubo variaciones significativas en los precios pagados.
El menor precio registrado fue de 11,77 dólares por Mbtu, pagado a Naturgy Aprovisionamientos S.A. por gas de origen estadounidense. En el extremo opuesto, el precio más alto fue de 16,59 dólares Mbtu, pagado a Shell International por gas natural licuado (GNL), proveniente de Trinidad y Tobago.
Estos precios incluyen el costo en el país de origen, el seguro y el flete hasta el puerto de destino en Colombia.
“Los meses en los que se registraron las mayores cantidades de importaciones fueron septiembre, octubre y diciembre, que se podría decir es coincidente con el comportamiento de los precios de bolsa en esos meses”, remató el estudio.
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Otras cifras
Retomando el estudio del grupo de investigación económica de Bancolombia, se destacó que, en abril de este año, las importaciones de gas alcanzaron su máximo histórico, representando el 29,6% de la oferta total.
Esto fue impulsado por un aumento en la generación térmica, que elevó la demanda total a 1.239 giga BTU por día. Sin embargo, en mayo, la demanda total descendió a 908 giga BTU por día, reduciendo las importaciones al 5,2% de la oferta.
“El panorama no mejora con la demanda de gas no térmica, que aún no se ha recuperado a los niveles de 2019 debido a una menor demanda industrial, probablemente influenciada por eficiencias energéticas, altos costos del gas y una menor actividad económica”, sentenció el estudio del Grupo Bancolombia.
Paralelo a esto, el Congreso archivó por cuarta vez el proyecto de ley que buscaba prohibir el fracking en Colombia, lo que podría reabrir la puerta a nuevas exploraciones.
A pesar de estos movimientos, la incertidumbre persiste. Las proyecciones indican que para enero de 2025 Colombia podría enfrentar una insuficiencia de gas, lo que aumentaría la dependencia de las importaciones de GNL.
Actualmente, la terminal de regasificación de Cartagena tiene una capacidad de 450 giga BTU por día, con una expansión prevista para 2026 que la llevaría a 530 giga BTU por día.
Al final, el informe subrayó la importancia del gas para la confiabilidad del sistema de energía eléctrica del país. Dependiendo más de las importaciones, se elevarían los costos de generación eléctrica y, por ende, los costos para los usuarios finales.
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