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Con inflación del 13,1%, arranque de año será más duro para el bolsillo

El costo de vida alcanzó en 2022 un aumento de 13,1%, el mayor en 23 años, eso encarecerá gastos como el arriendo.

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Con inflación del 13,1%, arranque de año será más duro para el bolsillo
06 de enero de 2023
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La esperanza de iniciar el 2023 con precios más moderados comenzó a diluirse ayer, luego de que el Dane comunicara el incremento total que tuvo el costo de vida en 2022.

¿Qué importa cuánto se encareció la vida el año pasado si ya estamos estrenando calendario? Eso podrá preguntarse más de uno. Y frente a esa inquietud, hay que responder que el dato tiene toda la relevancia para las cuentas hogareñas.

Recordemos que hay gastos esenciales que van a subir con base en ese incremento que reportó el Dane en el Índice de Precios al Consumidor (IPC), con el que se mide la variación de las siete divisiones de gasto en que incurren las familias para vivir (ver gráfico).

Según la entidad estadística, el IPC tuvo un aumento del 13,1% en 2022, el más alto en 23 años y muy lejano de la meta fijada por el Banco de la República (3%), que precisamente se establece para que los consumidores no pierdan su poder adquisitivo.

¿Qué subirá con la inflación?

Varias de las obligaciones que usted cubre aumentarán con ese 13,1% mencionado. Ahí aparecen, por ejemplo, los servicios públicos, las matrículas, los avalúos catastrales, los peajes y, desde luego, los arriendos.

Con ello en mente, Juan David Ballén, director de análisis y estrategia para Casa de Bolsa, comentó que “los próximos tres meses serán los más duros de inflación ya que comenzarán los ajustes anuales de bienes indexados al salario mínimo, el cual aumentó el 16%, y a la inflación. Adicionalmente, hay que tener en cuenta que la gasolina seguirá subiendo (ver paréntesis)”.

De ese incremento que se viene no se escapa ningún hogar. Así lo hizo notar Camilo Herrera, director de la consultora Raddar, quien resaltó que el principal dolor de cabeza llegará con el gasto en las categorías de salud, educación y arriendos.

“Ya el gobierno dijo que la educación no iba a subir por encima del 12%, tanto en matriculas como en pensiones, lo que ya pone este gasto por debajo de la inflación y esa puede ser una buena noticia para reducir la velocidad del incremento de los precios”, detalló.

En el caso de la salud, el experto señaló que “hay que ver cómo se comportan las medicinas prepagadas y la unidad de pago por capitación, que también parece que estarán cercanas a la inflación”.

“Ahora —añadió— mi gran preocupación es el aumento de los arriendos, porque los arriendos solo subieron un 4% en promedio el año pasado. Y si usted tiene una inflación del 13,1%, significa que el arrendador perdió una cantidad considerable en su capacidad de compra. Entonces, van a tener que subir los arriendos hasta donde más se pueda, y ese tope, históricamente, ha sido la tasa de inflación anual”.

El director de Raddar expuso que, en el caso de los alimentos, un jefe de hogar puede sustituir unos con otros para contrarrestar los altos precios, “sin embargo, el arriendo no tiene como sustituirlo. Ese será un golpe durísimo para los hogares y psicológicamente puede causar que la gente sienta que todo está más caro”.

No es igual para todos

La carestía en la canasta básica no se siente de la misma manera en todos los grupos poblacionales. El Dane informó que para los hogares pobres, ese aumento del IPC en 2022 no fue del 13,1% sino del 14,92% y sus ingresos se destinan casi por completo a cubrir las necesidades elementales.

Manuela Meneses es una trabajadora de 22 años que compartió su testimonio de vida. Relató que tuvo que acomodarse con un salario mínimo todo el año pasado y respondió con ese sueldo por su madre y su hermano.

“Yo no tuve paz porque me tocó hacer maromas. En algunas ocasiones tenía ayuda económica de mi papá, en otras me tocaba prestar plata y luego miraba cómo pagar. Fue horrible, me da hasta risa, me preguntaba: ¿uno en verdad cómo hace para vivir?”, comentó.

“Cada quincena —dijo— miro qué cosas puedo llevar y cuáles tengo que dejar. El año pasado ocurrió que en la primera quincena compraba una libra de arroz a un precio, y a la que seguía ya estaba mucho más caro”.

Ella hace parte de los 3,4 millones de personas que devengan ese salario mínimo en Colombia y que albergaban la esperanza de tener un respiro con el aumento del 16%. Pero, parece que la dificultad financiera persistirá.

Otro padre de familia que accedió a hablar de su situación, comentó que las cosas no pintan favorables porque se viene el ajuste en el arriendo, la compra de los útiles escolares y de los uniformes.

“Mi hijo dice que no le gusta el tumulto del centro para escoger los cuadernos, pero este año le va a tocar aguantarse porque ni siquiera con el subsidio de la caja de compensación alcanza para comprar todo lo que hace falta en un almacén de cadena”.

Luis Fernando Mejía, director de Fedesarrollo, indicó que “este será un año difícil en el que los hogares tendrán que apretarse el cinturón” y sugirió “evitar compras que no sean necesarias”.

“En la medida de lo posible, hay que buscar productos sustitutos, hay que hacer comparaciones de precios en la tienda de barrio, en las grandes superficies y en las plazas de mercado. La recomendación es que en los primeros seis meses del año, ojalá los hogares no se endeuden si no es estrictamente necesario porque los nuevos créditos van a estar mucho más caros que hace un año”, agregó.

El director de Fedesarrollo manifestó que la primera parte del 2023 las tasas de interés se mantendrán altas como un antídoto para mermar el consumo y enfriar los precios.

Otros economistas creen que ese envión que llegará con el ajuste en los gastos básicos se puede consumir muy rápido el aumento del mínimo que recientemente acordaron empresarios y centrales obreras.

“Si le sacamos cuentas a los aumentos que tendrán las tarifas de energía, arriendo y, transporte, ese aumento se va ir muy rápido. Eso sin mencionar las deudas que tengan los hogares”, dijo Claudia Bustamante, economista e investigadora en temas de consumo.

Con ese panorama por delante, ella hace parte de quienes prevén que las compras de bienes durables, como los vehículos, se aplazarán.

¡Pudo ser peor!

Volviendo con Camilo Herrera, director de la consultora Raddar, hay que mencionar que una de las conclusiones frente al costo de vida en 2022 es que la subida de precios pudo ser peor de lo que evidenciaron las métricas entregadas por el Dane.

“El costo de producción de los bienes en Colombia, según el Índice de Precios al Productor (IPP), tuvo un crecimiento del 24,4% anual, pero la inflación total fue de 13%, entonces mire cuánto dejaron de transmitir los productores en los precios finales. Si los costos aumentan 24% y usted solo sube precios un 13%, usted está haciendo un sacrificio gigantesco”, expresó.

Reconoció que hay productos que subieron 40%, 50% y más, “pero el grueso de los sectores industriales en Colombia hicieron un sacrificio durante el año 2022 para no transmitir el aumento en el costo de la producción a la inflación, que es un sacrificio muy parecido al que hicieron los arrendadores para subir los arriendos solo 4% en promedio”.

Los comerciantes ya habían dicho a este diario que estaban mermando el margen de ganancias con el objetivo de no encarecer la mercancía. No obstante, ese esfuerzo no puede sostenerse mucho más en el tiempo y los pronósticos de varios analistas apuntan a que esa situación pondrá un freno al dinamismo de las compras. Por ello, se estima que el crecimiento económico en Colombia se desacelerará de manera sustancial.

¿Qué se puede esperar?

Hace poco, Leonardo Villar, gerente del Banco de la República, había proyectado que la inflación desbordada en el país comenzaría a desescalar hasta un tope del 7% para finalizar este 2023. Así mismo, había comentado que solo se llegaría a la meta del 3%, como mínimo, en dos años.

Pero, ¿qué tanto cambian las expectativas con ese 13,1% en el IPC? Andrés Pardo, estratega jefe para América Latina de XP Investments, sostuvo que el incremento informado ayer por el Dane superó las expectativas y coincidió en que tendrán un efecto para el bolsillo de los jefes de hogar.

“Esto comienza a alimentar las expectativas de inflación y esa es una de las grandes preocupaciones que se genera con este dato. En el estricto sentido de la palabra, a veces no es tan fácil calcular a ciencia cierta cuál será el traspaso de ese dato de inflación a toda la canasta familiar. Pero No me extrañaría que en las encuestas que hace el Banco de la República, cuando les pregunten a los analistas cuánto creen que subirá la inflación para el cierre de 2023, esas expectativas aumenten un poco más”.

A juicio del experto, lo que sí está claro es que este 2023 no se cumplirá la meta del banco central y el costo de vida no se ubicará en el rango de entre 3% y 4%: “Eso es casi que imposible y tendría que presentarse una situación muy excepcional para que ocurriera, pero la verdad lo veo poco factible”.

Desde su óptica, habrá un proceso de desinflación en la mayor parte del mundo, aunque estima que el ritmo en Colombia será un poco más lento y coincidió en que los primeros tres meses del calendario serán los más duros mientras la economía absorbe los ajustes que llegarán cuando suban los servicios anclados a la inflación anual de 2022.

En línea con ello expuso que “hacia mitad de año empezaremos a ver descensos un poquito más marcados en la inflación para irse acercando a esos niveles de 7,5% u 8%”.

Tasas de interés seguirán altas

Como se proyecta que el costo de vida seguirá elevado, Andrés Pardo concuerda con los analistas que esperan que las tasas de interés se mantengan altas para poder bajarle el ritmo de subida al IPC.

“La mayoría de analistas, yo incluido, estábamos esperando que en enero llegara el último incremento en las tasas, pero con el dato que salió ayer, el aumento aplicado por la Junta Directiva del Banrep incluso puede que sea de 100 puntos básicos. Este año las tasas van a estar más altas y van a estar por encima del 12% durante la primera mitad del año y creo que después el banco tendrá espacio para bajarlas, pero van a terminar en dos dígitos, por lo menos en un 10%”, puntualizó el experto

Infográfico
109%
aumentó el precio de la arracacha en 2022 y fue el alimento más caro.
14,9%
fue la inflación para los hogares pobres mientras que para el promedio fue de 13,1%.
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