Como si no hubiera sido suficiente con el “negocio del año” en Colombia en el cual Ecopetrol se quedó con 51,4% de Interconexión Eléctrica (ISA) a un precio de $14,2 billones, el mercado se volvió a sacudir esta semana con los más de $8,6 billones que los Gilinski pusieron sobre la mesa para hacerse con Nutresa, pilar del Grupo Empresarial Antioqueño (GEA).
La movida por la multilatina perfectamente podría pelear ese rótulo como negocio del año –en caso de concretarse– porque más allá de involucrar una fuerte suma de dinero tiene ingredientes como la posición que adoptarán Sura y Argos (máximos accionistas de Nutresa), la rivalidad de vieja data entre el GEA y los Gilinski y cómo cambiarían las cosas con la potencial entrada de estos últimos al enroque de las compañías paisas (ver Paréntesis).
A su vez, ese movimiento confirma que las firmas de Antioquia han sacudido al mercado este año, siendo el centro de importantes negociaciones. Sucedió con la propia ISA y su paso a manos de Ecopetrol, pues al absorber a la antioqueña la petrolera estatal dio un paso clave en sus metas de transición energética, se convirtió en un grupo de 88 subsidiarias y tiene ahora un seguro para mitigar la volatilidad en los resultados financieros producto de las dinámicas del petróleo y el gas.
Del mismo modo, entre “viejos conocidos” también se han cerrado negocios, como es el caso de Productos Familia y la sueca Essity, que se quedó con 95,8% de la empresa paisa, con la que guarda una estrecha relación de negocios desde 1985.
Ese movimiento se consolidó a finales de agosto y lo que Andrés Gómez, presidente del Grupo Familia, le explicó a este medio en una entrevista pasada es que ambas compañías venían operando como “hermanas” en Latinoamérica, pero la adquisición significa que abordarán la operación regional de forma holística y quieren consolidarse en un mercado de más de 650 millones de personas.
Dicho sea de paso, tras la transacción, esta semana Productos Familia confirmó la salida de su acción de la Bolsa de Valores de Colombia, entre otras cosas, porque poco se transaba.
¿Precio menor?
Lo que le dicen movimientos como los de Familia y Nutresa esta semana a Ómar Suárez, gerente de Estrategia Renta Variable Casa de Bolsa, es que los títulos de emisores colombianos no se están valorando lo suficiente. “Es hora de que el mercado colombiano despierte, las acciones en la BVC valen más que el precio de mercado actual”.
En todo caso, el empresariado local está encontrando en inversionistas con importante músculo financiero el camino para dar un salto operativo. Por ejemplo, Grupo Orbis estará cerrando próximamente su paso a manos de la compañía neerlandesa AkzoNobel, que cuenta con operaciones desde 1792 e importante presencia en 150 países.
A Orbis el negocio le suena porque será la puerta de entrada a nuevos mercados y a tecnología de punta que proveerá la firma europea. Pintuco, Andercol, Mundial y Poliquim son las subsidiarias que entran en el acuerdo.
Por su parte, AkzoNobel ve una oportunidad para impulsar su presencia en el segmento de pinturas y en el de revestimientos y no pierde de vista que Orbis sería su “boleto” de ingreso a 10 mercados en Latinoamérica.
Aumentan los negocios
Como mercado, Colombia parece atraer cada vez más a compañías internacionales. Según un informe de la firma especializada TTR, en fusiones y adquisiciones el país es cuarto en la región, luego de que en los diez primeros meses de este año cerrara 169 transacciones que alcanzaron US$8.322 millones.
Así, hubo un crecimiento del 30% con respecto al mismo período del anterior en términos de fusiones y adquisiciones, mientras que en valor el incremento fue de 91%. Los sectores de tecnología y el financiero se ubicaron como los de mayor movimiento.
Eso sí, a veces los negocios no prosperan y eso le pasó a una compañía antioqueña, aunque ello fue el año pasado. Se trata de Enka, que hubiese pasado a engrosar las cifras de movidas empresariales tras una Oferta Pública de Adquisición (OPA) que hizo Alfa de México, a través de Petrotemex, por un 15% de sus acciones, que al final no vio puerto y se declaró desierta.
En todo caso, en plena recuperación de la economía nuevos acuerdos se están cerrando y el empresariado antioqueño gana adeptos nacionales e internacionales.