Con el nivel de los embalses en mínimos que no se veían desde 1992, muchos se preguntan ¿qué puede hacer el Gobierno si no llueve?, pues es un hecho que el Ejecutivo no tiene nada que ver en los designios de la naturaleza, que el cambio climático tiene gran alcance y que este es uno de los peores fenómenos del Niño que ha atravesado Colombia.
Pero los expertos insisten en que todavía quedan incentivos por dar para que las familias e industrias ahorremos agua y energía mientras pasa la fuerte sequía.
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Entre 2015 y 2016 el Gobierno de Juan Manuel Santos se enfrentó a una crisis energética: se juntaron el Fenómeno del Niño —con la reducción en los embalses y el aumento del consumo de energía— y daños en las centrales generadoras de Guatapé (EPM) y en Termoflores (Celsia), lo que obligó a tomar decisiones drásticas para que el país lograra un ahorro del 5% de energía al día, de manera que no se tuviera que interrumpir el suministro.
”Los cálculos que nos han dado los técnicos, la empresa que hace todos los modelos nos ha dicho que hay que ahorrar mínimo un 5 % todos los días, de aquí a que se termine el Fenómeno del Niño, para evitar un racionamiento”, dijo el entonces presidente cuando anunció la campaña.
La idea era sencilla: el hogar que ahorrara un peso, se le retribuye con otro peso, para un total de $450 por cada kilovatio ahorrado en comparación con el mes anterior (febrero de 2016). Y al hogar que gastara más, se le cobraba el doble. La meta era reducir la demanda de 400 gigavatios/hora. La campaña se llamó Apagar Paga.
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Desde que el gobierno puso en marcha la campaña, el presidente Santos salía diariamente a felicitar a los colombianos por el esfuerzo y a mostrar cuánto se había ahorrado el día anterior. Y al finalizar las seis semanas, y tras la entrada en operación de Guatapé, se había logrado el ahorro de 1.179 gigavatios/hora, y no hubo necesidad de apagón.
De acuerdo con Fabio Ardila, codirector de la práctica de Energía en Cuatrecasas Bogotá, Apagar Paga fue arrojó buenos resultados en la reducción de la demanda, y una campaña de este estilo podría ser una opción para el Gobierno que se enfrenta a niveles de embalses muy bajos.
Sin embargo, en la mañana de este miércoles, el ministro de Minas, Omar Andrés Camacho, dijo en medios de comunicación que Apagar Paga no fue una estrategia tan buena, pues dejó una deuda de $1 billón que, según dijo, después le fue cobrado a los mismos usuarios, pues el incentivo al que ahorraba fue superior a la sanción del que gastaba de más.
Y era lógico que la plata de la sanción no alcanzara, puesto que el objetivo era que todos los usuarios ahorraran, y ojalá no se tuviera que sancionar a nadie. Se calcula, por la cantidad de energía ahorrada, que el incentivo pudo costar $530.550 millones, aunque no se estableció a cuanto ascendieron las sanciones. Tampoco se conoce cuánto fue el gasto en publicidad de la estrategia, que sin duda tuvo que ser alto para que tuviera el gran impacto que logró.