Después de varios años en terreno negativo, el sector agropecuario colombiano comenzó a levantar cabeza, siendo una de las actividades que tuvo un mejor desempeño en el cuarto trimestre de 2023, con un crecimiento de 6% frente al mismo periodo de 2022.
Si se mira año corrido (enero-diciembre de 2023), el valor agregado de la agricultura tuvo un aumento del 1,8%, ubicándose 1,2 puntos porcentuales por encima del Producto Interno Bruto (PIB) nacional.
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Este comportamiento, según el Dane, se explicó por el crecimiento del 23,7% en las producciones de café; los cultivos agrícolas (sin café), que aumentaron 7,2%; y la ganadería, que tuvo un alza de 3,2%.
Con este repunte, la ministra de Agricultura, Jhenifer Mojica, señaló que el sector agropecuario consolidó su tendencia de recuperación luego de la pandemia, los efectos externos y las afectaciones climáticas.
Entre tanto, Piedad Urdinola, directora del Dane, afirmó en una entrevista con El Tiempo que si bien ese 1,8% que creció el agro en el acumulado del 2023 podría leerse como algo muy pequeño, es una buena noticia, dado que significa que va bien y que está saliendo de un terreno negativo en el que estuvo por mucho tiempo.
“Ese crecimiento está asociado a cultivos muy particulares como el banano, plátano y la yuca. Desde lo pecuario, de la ganadería y los otros temas, hay también mejoras por el lado del sector porcino, huevos y leche”, indicó la funcionaria.
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Desde la óptica de los analistas de Bancolombia, este aumento del valor agregado del renglón agropecuario estuvo impulsado por la disipación de los choques de oferta sobre los precios de los insumos, el adelantamiento de algunas cosechas y a que, por ahora, el sector se ha mostrado robusto de cara el fenómeno de El Niño.
Es de anotar que en el pasado consejo de ministros se dispuso un presupuesto de $1,5 billones en todos los sectores para la atención de la emergencia derivada del fenómeno de El Niño, y en el caso del sector agropecuario el presupuesto asciende a $445.000 millones.
De acuerdo con la ministra de Agricultura, “dichos recursos serán orientados a distintos mecanismos que van desde las entregas de kits, de recursos de fomento para la rehabilitación de jagueyes y soluciones de agua, créditos e inversiones, hasta los temas de compensaciones eventuales a productores que sufran pérdidas de sus cosechas, hasta temas de compras y comercialización”.
Los subsectores que más brillaron
Pese a las alertas por posibles afectaciones por la falta de lluvias y las plagas que traen consigo las fuertes temperaturas, cultivos como el café comenzaron el año con buenos resultados.
Y es que la producción cafetera cerró el último mes de 2023 con un alza de 24%, lo que llevó a que terminara el año corrido con un incremento de 2% frente a 2022.
De acuerdo con Germán Bahamón, gerente de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), la producción de diciembre, que contribuyó a lograr una cifra de 11,35 millones de sacos el año pasado, permitió romper una tendencia decreciente de tres años.
Cabe recordar que en 2022 la producción de café cerró en 11,08 millones de sacos, con un decrecimiento del 12% con respecto a la de 2021, debido a las prolongadas lluvias.
En cuanto a las demás actividades, en el caso de la ganadería se presentó un crecimiento del 3,2% pese a la caída del ganado bovino que fue del -0,4%. La leche sin elaborar aumentó 3,6%, el ganado porcino 8,5 %, los huevos frescos 6,9 % y las aves de corral 0,01 %.
Según el director de Planeación e Investigaciones Económicas de Fedegán, Óscar Cubillos, la leche venía en decrecimiento durante el primero y segundo trimestre del año pasado, pero en el cuarto ya se observó un repunte.
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“En octubre y noviembre el clima fue variable, entre lluvias y sol, lo cual favoreció la producción. También incidió el precio de los novillos, que no estuvo muy bien en el último semestre y desestimuló la producción de bovinos, por lo que la gente volvió a producir leche”, explicó Cubillos.
Los retos
Desde antes de finalizar el año pasado, algunos gremios y expertos preveían que el agro sería un jalonador de la economía. Sin embargo, lanzaron advertencias sobre los grandes retos que quedaban por afrontar si se quería un crecimiento sostenido.
Por ejemplo, la entonces directora de Finagro, Ángela Penagos, sostuvo en un foro pasado de EL COLOMBIANO que era necesario un financiamiento para el sector agropecuario en unas mejores condiciones y con unos instrumentos contracíclicos.
“Sabemos de la caída del crédito de consumo, el nivel de aprovisionamiento de los bancos y la cartera vencida. Pero cuando miramos el sector agropecuario, aunque la situación no es completamente distinta, el desempeño sí lo es: en el crédito agropecuario, las inversiones no se manifiestan de inmediato”, explicó Penagos en ese momento.
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Para la exfuncionaria, la apuesta debía ser proveer desde la banca pública unas condiciones financieras contracíclicas que permitan, por un lado, atender el fenómeno de El Niño; y por otro, orientar el crédito del sector a la producción de alimentos.
A su turno, Jorge Bedoya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), consideró que el primer desafío que enfrenta la ruralidad colombiana es la seguridad.
“La seguridad es la condición habilitante para cualquier actividad económica. La gente con miedo no trabaja. Nosotros estamos ‘mamados’ de la inseguridad, de los secuestros, de la extorsión. Y el Gobierno es el que tiene que tomar cartas en el asunto, porque la seguridad es un bien público por excelencia de los ciudadanos”, anotó Bedoya.
E insistió en que el gobierno, tanto nacional como departamental, le debe inyectar más dinero al seguro de cosechas y al subsidio a la tasa de interés para aquellos productores que se encuentren en riesgo de perderla.