Hoy los precios de los insumos agropecuarios están más controlados y los productos mucho más asequibles que hace un año. Lo que ha sido un respiro para gran parte de los productores colombianos, ya que en 2022 estos se encarecieron hasta un 200%. Gremios productores explican cómo se normalizó la situación, qué repercusiones dejaron en el campesinado y qué proyectan este año.
Cualquier agricultor recordará que el alto costo de los insumos como urea, abonos, fungicidas e insecticidas fueron una piedra en su bota. Las quejas constantes fueron casi a diario, pues muchos enfrentaron serios problemas para trabajar la tierra y obtener los mismos beneficios y ganancias.
Lea también: En un año de crisis, el sector agropecuario fue de los pocos que impulsó el crecimiento del PIB, ¿por qué?
Afortunadamente, la situación se equilibró y esos días parece que quedaron atrás. Así se lo confirmaron diferentes gremios a EL COLOMBIANO. Basta con ver la curva de Índice de Precios de Insumos Agrícolas, que mide la Unidad de planificación Rural Agropecuaria (Upra) (ver gráfico), para comprender que ya hay un control. De acuerdo con esa medición, los agroquímicos cayeron en promedio 31% entre enero y diciembre de 2023, mientras que en 2022 enfrentaron una escalada de 28,44%.
La Upra explicó que ese control en los precios obedeció sobre todo a la bajada de 44,82% en los fertilizantes simples y de 34,72% en los fertilizantes compuestos.
Y esto ha impulsado el buen desempeño del sector agrícola. Y parte de ese optimismo se traduce en que este sector fue uno de los jalonadores de la economía colombiana el año pasado. Fue de las actividades que tuvo un mejor desempeño en el cuarto trimestre de 2023, con un crecimiento de 6% frente al mismo periodo de 2022.
De hecho, en el primer mes del año las actividades primarias que comprenden la agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca; y explotación de minas y canteras crecieron 10,26% anual, según reveló el Dane esta semana.
No obstante, algunos gremios argumentan que los precios están todavía muy lejos de los niveles que se tenían en 2019.
Para tener un panorama, se consultaron datos de Fedegán. Según dicho gremio, un bulto de 40 kilos de urea cuesta actualmente $134.000, lo que supone un descenso de 37,2% frente al mismo lapso de 2022 y de 38,6% respecto al mismo mes de 2023. Sin embargo, en enero de 2019 costaba $81.985, hoy está 63,4% más caro.
Por esta razón, Óscar Cubillos, director de estudios económicos de Fedegán, señaló que los precios deberían bajar más. “Es claro que por temas inflacionarios no deberían estar al mismo nivel de 2019, pero ese bulto de urea debería bajar hasta los en $100.000 o $110.000”.
Otro tema para tener en cuenta lo expuso Jorge Bedoya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC). El líder gremial reconoció que efectivamente hay un alivio en el bolsillo de los agricultores, pero considera que todavía es muy pronto para cantar victoria, puesto que el conflicto entre Rusia y Ucrania sigue vigente y los costos de los insumos y los commodities son muy sensibles a los conflictos geopolíticos.
Y es que fue precisamente la guerra entre esos dos países lo que impulsó la escalada de precios en los fertilizantes. Esto se dio a raíz de que Rusia cortó el suministro de gas a Europa y otras regiones, lo que ocasionó escasez en varias materias primas y puso en aprietos a las fábricas de urea en el mundo.
Todo ello se agravó en 2022, con la crisis de los contenedores que encareció los costos de transporte y, por ende, estos agroquímicos llegaban más caros a Colombia.
¿Cómo mejoró la situación?, si bien, Rusia y Ucrania siguen en guerra, hubo un restablecimiento del suministro energético en el mundo, por lo que muchas compañías pusieron en marcha nuevamente sus fábricas y la oferta de fertilizantes retornó a precios normales, lo que tuvo un impacto de manera escalonada en Colombia. Además, la crisis de los contenedores se superó.
La Federación Nacional de Cafeteros destacó que la tasa de cambio también se corrigió luego de la excesiva devaluación que se dio en el segundo semestre de 2022. En febrero de este año el promedio del dólar se ubicó en $3.931,85, muy lejos de $4.922,30 que registró en noviembre de 2022, según datos del Banco de la República.
Lo que dejaron
La difícil coyuntura de los insumos provocó que muchos productores tuvieran que desistir de sus actividades o arreglárselas para sacar adelantes sus cultivos. “Hubo productores que evidentemente el bolsillo no les dio y tuvieron que dejar de utilizar fertilizantes y reemplazarlos por abonos orgánicos o simplemente salir de la producción”, confirmó el presidente de la SAC.
Esto lo confirmó Óscar Ramírez, director de Transferencia de Tecnología de Fedecacao, quien contó que muchos dejaron de comprar abonos y comenzaron a producir los suyos a raíz de los altos precios. Lo sorprendente es que actualmente siguen implementando dichas estrategias.
Entérese: Bases cafeteras se irán a paro nacional este 28 de abril: ¿quiénes son y qué exigen?
Fedecacao decidió entonces apoyar la economía circular de sus productores con la elaboración de compostajes para bajar costos y tener una forma más sana de nutrir la tierra. El impacto en este sector de la agricultura es notable. Según Ramírez, hoy el 40% de los cacaoteros no utilizan fertilizantes, sino abonos orgánicos, antes de la escalada de precios esa cifra podía ser de solo un 25%. Además, el 50% prefiere utilizar compostajes, pero combinado con químicos, mientras que en 2021 solo lo hacía un 40%.
Fedegán y la Federación Nacional de Cafeteros, a su vez, reconocieron que hay agricultores que también lo hacen en sus sectores. De hecho, José María González es uno de estos casos. El caficultor, de 70 años, está ubicado en la vereda La Linda (Risaralda), donde trabaja un cultivo de café de cuatro hectáreas.
Contó que actualmente desconoce cuánto vale un bulto de abono, porque él produce el suyo propio con todos los desechos orgánicos que produce su finca. “Lo hice también porque todos los agroquímicos que le aplicábamos al suelo estaban acabando con la vida que la tierra”.
Como él, muchos otros campesinos decidieron implementar otras estrategias para abonar sus tierras de forma alternativa a los agroinsumos y todavía siguen haciéndolo. Los gremios, por su parte, conocen la importancia en productividad que aportan los químicos, pero aplauden que los productores siguieron adelante y buscaron alternativas, una muestra de la pujanza de quienes cultivan la tierra y que están jalonando de forma importante la economía.