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Fondo del mar: ¿más inexplorado que el espacio?

El océano cubre 71 % de la superficie de la Tierra y 44,86 % de Colombia, pero sus profundidades son desconocidas.

  • Colombia es uno de los 21 países que tiene dos océanos diferentes, el Pacífico y el Caribe. Foto: Julio César Herrera
    Colombia es uno de los 21 países que tiene dos océanos diferentes, el Pacífico y el Caribe. Foto: Julio César Herrera
Fondo del mar: ¿más inexplorado que el espacio?
22 de marzo de 2021
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Los avances científicos y tecnológicos parecen abrir miles de posibilidades y hacen creer que el límite es la imaginación. Son tan extensos que los hay desde el espacio hasta el rincón más profundo de la Tierra, aunque hay quienes dicen que la ciencia se ha preocupado más por explorar el exterior del planeta que el mismo interior: su océano.

Ya en 1961 la entonces Unión Soviética envió a la primera persona al espacio y desde entonces las misiones interplanetarias tripuladas son rutinarias. Diferente ocurre con las profundidades del mar.

Desde la expedición Challenger, la primera gran campaña oceanográfica mundial realizada entre diciembre de 1872 y 1876 que comenzó con este tipo de exploraciones, solo siete personas, entre científicos y millonarios curiosos, han descendido casi hasta el punto más profundo de la tierra en el mar sin alcanzar completamente el fondo: el abismo Challenger en las Fosas Marianas, en el Pacífico occidental.

Este tiene una profundidad de 10.994 metros, pero algunos calculan que podrían ser de hasta 11.034 y, aún así, no es el punto más cercano al centro de la Tierra, dada la irregularidad de esta.

Como sea, es incluso más longitud que la del Monte Everest, que mide 8,849 metros. La fosa se exploró inicialmente con cuerdas y peso, luego con un sonar (instrumento que utiliza ondas sonoras para explorar el agua) y luego con sumergibles especiales para tripulaciones humanas, pero, aún así, es todavía un sitio desconocido.

Algunos científicos creen, incluso, que podrían existir zonas más profundas con especies de fauna y bacterias que no se han descubierto hasta ahora. De hecho, solo en este abismo, se han aislado 20.000 microbios, según National Geographic. Así que, teniendo en cuenta que el océano cubre 71 % de la superficie terrestre, se espera que sean muchísimos más.

De acuerdo con Cristina Cedeño, investigadora científica del Programa de Biodiversidad y Ecosistemas Marinos del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras José Benito Vives de Andréis, Invemar, esto debería cambiar y las investigaciones aumentar porque “no podemos cuidar lo que no conocemos y si creemos que no hay nada más, nunca lo vamos a cuidar. Así como tenemos ecosistemas importantes como los manglares, también hay comunidades en profundidad que se deben proteger”.

¿Qué se sabe del mar?

Son cinco océanos: el más grande es el Pacífico, seguido por el Atlántico, Índico, Antártico y Ártico que cubren 71 % de la Tierra. Según un estudio de la Universidad de Costa Rica, más de la mitad del planeta se encuentra a 3.000 metros debajo de la superficie marina, “pero es muy poco lo que conocemos del mar profundo y ni siquiera se han alcanzado los casi 11.000 metros de la fosa de las Marianas”.

En las regiones profundas, continúa el estudio, la temperatura alcanza hasta dos grados centígrados y hay oscuridad total, ya que la luz del sol penetra solo hasta 200 o máximo 300 metros. Además, entre más hondo, menos oxígeno, así que los organismos allí presentes son más especializados, pues logran vivir por muchos años en condiciones extremas.

Gladis Bernal, profesora titular del Departamento de Ciencias y Medio Ambiente de la Universidad Nacional de Colombia, explica de debajo de esa agua hay relieve: cordilleras y fosas, pero que solo han sido cuatro o cinco las que han tenido exploración técnica a pesar de que “se ha visto que, si bien hay un tipo de fauna que predomina en estas fosas, no es igual en todas, y aparentemente depende de la cantidad de alimento y productividad que hay en la superficie”, por lo que son necesarios más estudios.

El mar está dividido de varias formas, dependiendo la lejanía con la costa (medición horizontal) y las profundidades (vertical). En la primera división están la nerítica (aguas próximas y fondo marino donde se asientan arrecifes de coral y la oceánica) y la oceánica (con profundidades mayores con zonas con y sin luz solar o fóticas y afóticas). Para entender las mediciones con relación a la distancia vertical y los organismos que allí habitan, ver gráfico.

¿Por qué es importante?

De acuerdo con Bernal, “el estudio del mar y su piso oceánico nos ha revelado muchas claves sobre la historia de la tierra. Todos habíamos aceptado la teoría de la tectónica de las placas pero solo hasta después de la oceanografía se comprobó”.

Ha permitido también entender los ciclos de vida y los cambios que ocurren en la historia de la tierra a través del estudio de sedimentos del piso marino, saber cómo cambia la vida en distintos ambientes y climas, cómo varía el océano durante glaciaciones, qué ocurre en climas extremos, cómo moderar esos cambios climáticos, entre muchas otras, agrega. Además, el mar es una fuente de recursos, de vida y de organismos: “Mucha medicina moderna se ha desarrollado con organismos marinos”.

A esto se adhirió Fernando José Parra Velandia, coordinador del Grupo de Estudios Oceánicos de la Universidad de Antioquia, quien explica cómo las farmacéuticas utilizan bacterias y organismos encontrados en el mar como compuestos para nuevos antibióticos, antifúngicos o con otras propiedades médicas. “Algunos hospitales encuentran bacterias resistentes a los antibióticos, así que se necesitan nuevas generaciones e ideas que surgen en estos lugares extrem0os donde la química y bioquímica han sido diferentes por miles de años”.

Como ejemplo, habla de una fosa en Japón en la que científicos encontraron una arquea, organismo celular parecido a las bacterias, muy primitiva pero con características “que hacían pensar en nuestro propio grupo biológico. Al hacer secuenciación de genes, encontraron que era uno de los organismos más cercanos a nosotros en términos de genética, algo así como los tatara tatara abuelos”.

Así, entonces, es mucho lo que se ha explorado, concluye Bernal, teniendo en cuenta que el mar es un medio difícil de acceder, pero es mucho más lo que falta por hacer: “Sí ha habido dificultades para financiación de la ciencia y eso se ve reflejado en la cantidad de investigaciones que se producen, pero los avances son considerables.

En cuanto al número reducido de personas ingresando a los puntos más profundos, explica que las presiones son inmensas para los humanos, ya hay robots que logran bajar y sacar fotos y muestras, y muchas investigaciones se pueden hacer desde barcos con varias técnicas para estudiar el piso marino

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