Las corrientes oceánicas aportan una información esencial para comprender el clima global, pero no siempre son fáciles de detectar, sobre todo con los instrumentos satelitales instalados sobre los barcos que surcan el océano Antártico.
Por recoger datos tanto debajo como cerca del hielo marino, dos equipos de investigación de la Universidad de Gotemburgo en Suecia utilizaron robots oceánicos de última generación y sensores científicos unidos a focas de Weddell (Leptonychotes weddellii) para poder observar las corrientes del océano Austral. Los resultados se publican en la revista Geophysical Research Letters.
El trabajo muestra por primera vez datos sobre corrientes oceánicas superficiales de entre 0,1 y 10 km de tamaño. “Utilizando los datos recopilados por las focas, podemos ver el impacto que estas corrientes superficiales del océano tienen debajo del hielo marino. Es una visión realmente valiosa de lo que antes era completamente desconocido en el océano Austral”, dice Louise Biddle, del departamento de Ciencias del Mar de la universidad sueca y coautora del trabajo.
Mientras nadan, estos mamíferos recopilan información sobre el océano, que no solo ayuda a los investigadores a entender mejor las ciencias marinas y las corrientes, sino también a nivel biológico permiten comprender mejor el hábitat de estas focas no migratorias y acostumbradas al frío, conocidas por sus profundas inmersiones –de hasta 600 metros– y por realizar movimientos locales en función de las condiciones del hielo.
Hasta ahora los científicos habían asumido que lo que ocurría en invierno era más bien “tranquilo” por el efecto amortiguador del hielo marino en la superficie del océano. Sin embargo, los datos revelan que estas corrientes oceánicas superficiales tienen un efecto significativo en el océano durante el invierno.