No para la “renunciatón” en la Alcaldía de Medellín a menos de nueve días de terminarse el mandato del quinterismo en la ciudad de Medellín. Esta vez se conoció que la cabeza del Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo Dagrd, la que pasó su “renuncia libre, espontánea e irrevocable” a partir de hoy.
Recientemente, vio la luz pública la carta de renuncia de Laura Duarte Osorio, la directora del Dagrd en Medellín, pese a que esta la había entregado —según la misiva— desde el pasado 12 de diciembre.
“Agradezco a Dios, a la ciudad, a mi equipo y mi familia, el acompañamiento durante este ciclo, en el que he ejercido con plena convicción la vocación más noble y meritoria: trabajar para salvar vidas”, le escribió Duarte al alcalde (e) Óscar Hurtado en el texto en el que anunciaba su salida.
La labor de Duarte no estuvo exenta de polémicas, toda vez su cercanía con el problemático congresista Alex Flórez, de quien se dice volvió el Dagrd su fortín burocrático.
Aparte del espinoso tema de los “contratos corbata” con los que se benefició a allegados a Flórez, durante la dirección de Duarte se dieron algunos de los hechos más bochornosos que afectaron al Dagrd como fue la consecución de 152 radios de comunicaciones por valor de $298 millones, pero que resultaron inútiles para atender emergencias en las zonas rurales de Medellín donde no hay buena cobertura celular.
Además, en el mandato de Duarte se dieron hechos vergonzosos como la falta del seguro Soat para los vehículos de emergencia, así como la cancelación anual de la fiesta de los bomberos y sus familias. Eso sin contar las constantes quejas por falta de dotación y elementos para atender las emergencias que seguidamente han hecho los rescatistas de Medellín.
Recientemente, se conoció que la Contraloría de Medellín calificó la gestión del Dagrd como deficiente, luego de encontrar 13 hallazgos administrativos que suman casi $200 millones y que se habrían dado por presuntas irregularidades en contratos evaluados, donde algunos de ellos registraban diferencias entre lo ejecutado y el valor pagado.