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¿Por qué le gritan a un suicida: “¡Tírese!”, como ocurrió en la 70?

El caso que ocurrió en la 70 desnudó las falencias que tenemos como sociedad para afrontar esta crisis.

  • Durante los últimos cuatro años, Medellín no ha logrado cumplir sus metas para reducir la tasa de suicidios. Expertos explican que las redes de apoyo son fundamentales para brindar ayuda. FOTO: CARLOS VELÁSQUEZ PIEDRAHÍTA
    Durante los últimos cuatro años, Medellín no ha logrado cumplir sus metas para reducir la tasa de suicidios. Expertos explican que las redes de apoyo son fundamentales para brindar ayuda. FOTO: CARLOS VELÁSQUEZ PIEDRAHÍTA
22 de enero de 2024
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Cientos de personas se agolparon en la carrera 70 durante la tarde del pasado viernes para presenciar cómo un hombre adulto atentó contra su vida al lanzarse de un hotel ubicado en el cruce con la calle 46.

En una cruda escena que fue captada desde todos los ángulos por decenas de peatones, conductores y hasta huéspedes de ese mismo hotel, en múltiples videos quedó registrado cómo aquel hombre estuvo durante varios minutos aferrado a la baranda de un balcón generando todo tipo de reacciones, que fueron desde la angustia hasta la mofa.

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“Ya no se tiró, ya la dudó mucho. Se aculilló”, dijo por ejemplo un grupo de transeúntes que se detuvo en frente del hotel a grabar la escena con un teléfono móvil. “¡Tírese!, ¡Tírese mano!”, gritó otro de los espectadores, al tiempo que realizaba silbidos

Pese a que a la zona fueron bomberos y policías buscando evitar una tragedia, el hombre terminó lanzándose al vacío y perdiendo su vida al instante.

En medio de una temporada en la que la demanda de los servicios psiquiátricos y psicológicos ha venido incrementando en la ciudad, poniendo bajo presión a instituciones como el Hospital Mental de Antioquia, el episodio de este viernes volvió a poner sobre la mesa la urgencia de hablar sobre salud mental y fortalecer las redes de apoyo de las personas más vulnerables a estos padecimientos.

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Con ojo crítico, Juan Carlos Jaramillo, doctor en psicología y docente e investigador de la Universidad CES, señaló que más allá de realizar un juicio de valor sobre el comportamiento de las personas que presenciaron lo ocurrido, la situación debe leerse en función de una gran conjunto de factores que llevan a las personas a reaccionar de esa forma.

Para el académico, la situación bien podría definirse como una crisis de la empatía, en un fenómeno que, aunque responde a múltiples variables culturales y sociales, a luz de la teoría puede vincularse a un concepto conocido como la ética del deseo.

“Estamos viviendo en una época, desde hace unos 40 o 50 años, en la que estamos entrando en algo que algunos denominan una ética del deseo, en la que vivimos por lo que queremos. Esa ética del deseo, ligada a lógicas productivas, conduce a lo que algunas personas llaman fenómenos de personalización o a una individualización excesiva: soy yo con yo”, explica el experto.

A la luz de esa teoría, Jaramillo apunta a que en un mundo cada vez más dominado por la virtualidad, la noción de lo colectivo, la empatía y el reconocimiento del lugar del otro se ha ido perdiendo progresivamente.

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“Cuando se vive en ese mundo virtual las personas dejan de ser personas, son imágenes, fotos o pequeños videos. De alguna forma, lo que nos llama la atención de esas imágenes no es quiénes son esas personas, sino el espectáculo que ellas generan, que tan llamativo es lo que muestran, que tan espectacular es”, dice Jaramillo.

“Todo esto conduce a una ruptura de las redes sociales, de la relación con el otro, una pérdida de contacto con lo que el otro es y por ende un movimiento en el cual la empatía, la compasión, el tener en cuenta al otro, el estar ahí para el otro, va perdiendo el peso que tenía antes”, añade.

Esta conjunción de factores también aparece en un contexto en el que las cifras de suicidios en Medellín no han logrado ceder terreno, pese a las políticas públicas con las que ya cuenta la ciudad para promover la salud mental y el funcionamiento de varias estrategias de atención por parte del gobierno distrital.

Según las cifras del Dane, tan solo en 2023, en Medellín se registraron 117 defunciones por lesiones autoinfligidas intencionalmente, uno de los acumulados más grandes del país.

Asimismo, en los informes de seguimiento al plan municipal de desarrollo quedó consignado cómo la ciudad no logró cumplir con su meta de reducir la tasa de mortalidad por suicido por cada 100.000 habitantes.

Y es que pese a que la meta era mantener este indicador por debajo de 6,6, en 2020 estuvo en 7,34; en 2021 subió a 8,2; en 2022 se situó en 7,16 y en octubre de 2023, el último dato disponible, se mantuvo en ese 7,16, lo que se traduce en un avance del 0% en esa materia.

Para conocer su lectura sobre estos datos y consultar por las estrategias vigentes para revertir estos indicadores, EL COLOMBIANO consultó con la Secretaría de Salud de Medellín, pero hasta el cierre de esta edición no obtuvo respuesta.

¿Cómo ayudar en estos casos? Expertos dan algunos consejos

Pese a que Medellín arrastra desde hace varios años rezagos en su capacidad para atender a los pacientes que padecen afecciones en sus salud mental, expertos apuntan que fuera de la atención especializada las redes de apoyo son claves para brindar acompañamiento. En casos de personas con ideación suicida, el psicólogo Juan Carlos Jaramillo sostiene que no se necesita ser experto para dar una mano, ya que simplemente preocuparse por el otro es uno de los pasos más importantes. “Si alguien quiere ayudar lo primero que tendría que hacer es partir de ese deseo sincero de ayudar al otro, de estar ahí. Eso implica no asustarse. Una persona no necesita nada especial, ser el súper psiquiatra o el súper psicólogo para ayudar”, dice el profesor, señalando que, luego de dar ese paso, es crucial escuchar al otro y preguntarle en qué se le puede ayudar. En caso de que la persona no esté bien, otra recomendación importante es no dejarla sola y luego articularla a una red, bien sea con una persona de confianza que la pueda ayudar o directamente dirigirla a una atención profesional. En las urgencias de cualquier hospital, los médicos deben también activar las rutas de atención.

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