La falta de presupuesto, problemas de infraestructura y cuestionamientos por sus manejos administrativos tienen nuevamente a la Biblioteca Pública Piloto bajo la lupa.
Tras cumplirse más de año y medio del nombramiento de Ángel Ovidio González como el director de esa institución, criticado desde entonces por no tener mayor experiencia en el sector cultural, varios líderes políticos y del sector cultural denunciaron que la biblioteca atraviesa por una crisis que se manifiesta en múltiples frentes.
Uno de los componentes más problemáticos es la infraestructura. Y es que pese a que la sede principal de la Piloto atravesó por un proceso de remodelación que culminó en 2018, la sala general está llena de goteras y filtraciones, que tienen en riesgo la integridad del material bibliográfico.
Así lo denunció durante un debate de control político realizado en el Concejo de Medellín el concejal Simón Pérez, del Movimiento Todos Juntos, mostrando múltiples fotografías capturadas en enero, mayo y julio de este año en donde pueden verse cómo los operarios de la biblioteca han tenido que darse a la tarea de forrar las estanterías en plástico para resguardarlas del agua.
Asimismo, los operarios también han tenido que atravesar baldes por el suelo para recoger el agua de múltiples goteras.
Teniendo en cuenta que en la edificación no solo se guardan libros para el préstamo general, sino material patrimonial como el perteneciente a la sala Antioquia, el archivo fotográfico o la hemeroteca (todos con material que demanda de estrictos cuidados) el panorama se muestra preocupante.
“Una obra tan reciente preocupa que esté generando consecuencias en su funcionamiento, de goteras, de problemas críticos en su infraestructura”, planteó Pérez, señalando que debe revisarse que una intervención tan nueva ya esté presentando problemas.
Las finanzas también preocupan. Y es que si bien la biblioteca ha venido incrementando sus gastos de funcionamiento de forma sostenida desde 2014 (a mayo de 2023 estaban en $4.650 millones), las asignaciones para inversión vienen contrayéndose desde 2021, pasado de $30.639 millones ese año, a $28.176 millones en 2022, a $24.008 millones a mayo de 2023.
Aunado a esa reducción, múltiples proyectos de la biblioteca también han visto reducidas sus asignaciones, como es el caso de las actividades de “Difusión y apropiación social de programas de lectura, escritura y oralidad”, que pasó de una asignación de $2.063 millones en 2020 a $213 millones en 2022. Asimismo ocurrió con el proyecto de “Fortalecimiento de los servicios bibliotecarios”, que pasó de una asignación de $16.556 millones en 2020 a $40 millones en 2022.
Además de esas variables, durante el debate en el Concejo, otra polémica que volvió a salir a flote fueron los manejos administrativos de la entidad, en los que la inestabilidad del personal, en su mayoría conformado por contratistas, para muchos le ha pasado factura a los procesos (ver Radiografía).
Sobre esos puntos, el director González aseguró que las filtraciones registradas en las fotos han obedecido a episodios de fuertes lluvias y no serían el común denominador. Frente a los manejos administrativos, González añadió que la institución ha pasado “en limpio” las auditorías de la Contraloría y señaló que los concejales que tuvieran indicios de malos manejos instaurarán las denuncias respectivas.