Los informes de expertos y autoridades desde hace varios meses indicaban que este opioide, utilizado clínicamente como apoyo de las anestesias y medicamento para controlar dolores crónicos, se está mezclando en Colombia, principalmente, con la heroína, con tusi o con otras pastillas sintéticas para potenciar su efecto en un periodo más corto, generando así mayor adicción.
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Según explicó Guillermo Castaño Pérez, director del Centro de Transferencia en Tecnología para la prevención del Consumo de Drogas, “ese fentanilo en ampollas generalmente lo convierten en polvo, metiéndolo al baño María en un microondas. Eso lo usan los microtraficantes para adicionarlo a otras drogas”.
Es lo que las autoridades sospechan que pretendían hacer delincuentes en Bello a quienes les encontraron en un operativo en febrero pasado dos dosis de fentanilo y otros productos químicos para la fabricación de drogas sintéticas.
Hasta ahora, la única “barrera” que aseguraban las autoridades que podría tener esta sustancia para penetrar completamente el mercado del consumo de drogas y hacerse masiva en Colombia es su alto costo. La comercialización legal para uso clínica –y bastante restringido– de este opioide puede estar entre los $300.000 y $500.000 y además debe importarse porque en el país no se procesa. Sin embargo, los indicios que tienen las autoridades sobre la manera en la que los criminales están usando fentanilo para hacerlo “rendir” con drogas fáciles de producir como el tusi, señalan que podría masificarse en el mercado negro y generar jugosas ganancias.
Según Corpades, hay pistas de que opioides de alta potencia están ingresando a las rumbas de estratos altos en Medellín, incluso para consumo directo, lo que indicaría que las carteles están encontrando la forma para ingresar la sustancia al país y hacer de este un negocio rentable.
Los reportes de la Soma configuran una alerta para todo el país. Según Héctor Pérez Madrid, toxicólogo y docente de la Universidad de Antioquia, el principal riesgo para quien consuma fentanilo es la depresión respiratoria. La sustancia inhibe en el cerebro el impulso de respirar por lo que el consumidor entra en un estado de trance en el que deja de enviar oxígeno al organismo y esto puede conducir a la muerte.
El experto recordó que este opioide es 50 veces más potente que la heroína. Su gran poder adictivo radica en que su efecto puede durar entre una y dos horas, mientras que otras sustancias también altamente adictivas como la heroína tiene efecto durante máximo cuatro horas.