Soe Nay Oo sintió el terremoto de 7,7 —con epicentro a 16 kilómetros del noroeste de la ciudad Sagaing en Birmania —a cientos de kilómetros de distancia, en la ciudad fronteriza de Mae Sot, en Tailandia, pero fue en los días siguientes cuando su realidad fue sacudida al enterarse de que había perdido a más de 170 seres queridos en su ciudad natal, Sagaing.
Le puede interesar: Terremoto en Birmania: declaran una semana de luto nacional tras el sismo que ya deja más de 2.000 muertos
En cuestión de segundos, el terremoto ocurrido el pasado viernes al mediodía —que deja una cifra de 3.085 muertos, según EFE— derribó edificios y mezquitas enteras en la ciudad. La más grande de todas, la mezquita Myoma, se desplomó sobre los fieles que realizaban sus últimas oraciones del viernes de Ramadán.
En ese instante, decenas de personas, entre ellas familiares y amigos de Soe Nay Oo, quedaron atrapadas entre los escombros.
“Pienso en todas las personas que perdieron la vida y en los hijos de las víctimas; algunos de ellos son niños pequeños”, declaró a la BBC. “No puedo contener las lágrimas al hablar de esto”.
La historia del birmano Nay Oo
Nay Oo era un imán, que son aquellos que dirigen la oración colectiva en su comunidad musulmana y en las mezquitas; allí era un guía espiritual y líder comunitario. Sin embargo, se trasladó a la ciudad tailandesa Mae Sot con su esposa y su hija tras escapar de Myanmar luego del golpe de Estado en 2021.
Pese a su travesía, su corazón no dejó de pertenecer a su comunidad. Y ahora, esa comunidad ha sido devastada. En la calle Myoma, donde se ubicaban varias mezquitas, el escenario tras el sismo fue desolador.
“Se encontraron cuerpos fuera de la sala principal de oración, en la zona donde los fieles se lavan. Algunos también fueron encontrados agarrando las manos de otras personas, aparentemente intentando alejarlas del edificio en ruinas”, relató para BBC Soe Nay Oo.
Le puede interesar: Búsqueda contrareloj para encontrar monjes atrapados bajo los escombros tras el sismo en Birmania
Entre las vidas que se apagaron aquel día estaba una prima de su esposa, cuya muerte describió como “lo más doloroso que he soportado”. También perdió a otro primo político, un respetado empresario que había peregrinado a La Meca. “Siempre me llamaba Nyi Lay (hermanito en birmano)... Cuando me casé con mi esposa, dijo ‘ahora somos familia’ y siempre me trató como a su propio hermano pequeño”.
Otra de las víctimas fue el imán asistente de Soe Nay Oo, un hombre conocido por su ética de trabajo y su talento para recitar el Corán. La directora de la escuela pública local, quien también era la única mujer administradora de la mezquita Myoma, falleció también.
“Cada vez que me entero de la muerte de otra persona de la comunidad, experimento una nueva oleada de dolor”, confiesa.
A la tragedia se suma la dificultad de enterrar a los fallecidos según la tradición islámica, pues la zona donde se encuentra el cementerio musulmán de Sagaing ha sido escenario de enfrentamientos entre la junta militar y grupos de resistencia, lo que ha obligado a muchas familias a trasladar los cuerpos a la ciudad Mandalay.
“Para los musulmanes, lo más triste es no poder enterrar a nuestras familias solos al final de su viaje”, dijo.
Desde la distancia, Soe Nay Oo trata de ayudar coordinando labores de rescate y compartiendo información con sus contactos en Myanmar. No obstante, la culpa del sobreviviente pesa sobre sus hombros. “Si yo fuera el imán todavía, en el momento del terremoto, me habría ido con ellos; eso lo acepto con tranquilidad. Y si no, al menos podría estar en el terreno para hacer todo lo que pueda”.Al recordar a los suyos, su voz se quiebra. “Nunca me había sentido así en mi vida. Soy de los que difícilmente lloran”.
Brote de cólera, riesgo tras el terremoto
Tras la gran crisis que dejó el terremoto en Birmania, la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó que el terremoto que ocurrió el pasado viernes 28 de marzo dejó daños en el sistema de saneamiento, falta de acceso de agua potable y advirtió altas temperaturas de hasta 40 y 42° Centígrados (C) con escasas lluvias, por lo que existe “un riesgo muy alto de brotes de cólera”, empeorando la situación que ya deja 3.085 muertos, según confirmó la Agencia EFE. En este territorio la OMS ya había intervenido en octubre por un brote de cólera, que se manifiesta con diarreas y deshidratación.