Casi 400 bombardeos se sintieron en la noche del sábado en Ucrania. Tras 66 días de una guerra que parecía llegar a un punto muerto, las tropas de la Rusia de Vladimir Putin vuelven a enfilar su artillería hacia Kiev disparando, incluso, cuando el secretario general de Naciones Unidas estuvo recorriendo las ruinas de la ciudad para pedir la paz, durante esta semana.
El recrudecimiento de los ataques no es casual y tiene una coincidencia temporal. Cada 9 de mayo Moscú celebra el Día de la Victoria, la conmemoración del triunfo de la Unión Soviética (URSS) sobre la Alemania de Adolf Hitler durante la II Guerra Mundial, cuando se firmó la rendición de los nazis.
Falta poco más de una semana para que se dé esa fecha, el Kremlin alista su tradicional Desfile de la Victoria en la Plaza Roja, pero necesita un elemento para mostrar que exacerbe el nacionalismo en medio de una población que ya ve sus finanzas frenadas por las sanciones.
La pasada fue una noche de bombardeos. El ministro de Defensa ruso, Ígor Konashénkov, sacó pecho al afirmar que sus uniformados destruyeron 389 objetivos de Ucrania.
Esta semana llegó otra señal del recrudecimiento de los combates cuando el mismo Konashénkov confirmó que sus Fuerzas Armadas realizaron el primer ataque naval desde el inicio de la incursión que comenzó el 24 de febrero.
La embestida llegó el viernes desde un submarino en el Mar Negro que disparó misiles de crucero Kalibr contra objetivos militares ucranianos. El recurso naval en una meca del petróleo europeo es, ciertamente, una medida desesperada tras el desgaste de una invasión que prometía ser más corta, pero que ahora tiene a los aliados de Volodimir Zelensky buscando financiación para respaldarle por cinco meses más (ver Qué sigue).
Con dos meses y seis días de combates las tropas rusas ya superaron, por mucho, el tiempo que tardaron sus intervenciones anteriores en agosto de 2008 en Georgia y la anexión a la península ucraniana de Crimea de febrero de 2014, cuando se desató la crisis en el Donbás, el otro territorio que permanece en disputa.
En medio de la opacidad de las cifras el bando ucraniano afirma que 25.900 soldados de su contraparte han muerto en los combates. Esa misma fuente asegura que apenas 3.000 de sus hombres han fallecido en terreno, una cantidad dispar si se tiene en cuenta que ese ejército es más pequeño que el de Moscú.
La disputa por la ciudad de Mariúpol será la que defina si Rusia logra, o no, tener un triunfo que celebrar el 9 de mayo. Empero, los movimientos en terreno muestran que esa victoria definitiva aún es lejana para los dos protagonistas de la guerra