Este 4 de octubre se dio inicio a la edición número XVI de la Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, una asamblea religiosa en la que los jerarcas de la Iglesia Católica intercambian ideas para solucionar problemas universales de la institución.
En esta ocasión, el sínodo ha llamado la atención por la participación de mujeres y laicos, porque se espera que se traten temas que, durante años, han sido un tabú para la institución como la bendición a para parejas del mismo sexo o la ordenación de mujeres.
Al finalizar las discusiones de los temas previamente programados, los obispos realizan un documento en donde, por medio de una votación, presentan las apreciaciones finales del encuentro a la máxima jerarquía de la Iglesia Católica, el Papa. Una vez con el documento, el Pontífice de la Iglesia universal decidirá si adoptar el texto y reconocerlo como un documento papal.
En este mes se desarrolla la Primera fase del Sínodo, que es un proceso que se estima inicialmente duré dos años, por lo que habrá otra reunión para los asistentes en octubre del próximo año en el Vaticano.
Los cambios que han tardado en llegar
El Sínodo se presenta como el primero de muchos pasos a un proceso de transformación en la Iglesia. Aunque la Iglesia en general ha sido opuesta a los cambios, los procesos que ha adelantado el Papa Francisco durante la década que ha estado a la cabeza de la institución, alientan a muchos sectores que esperan presenciar un nuevo camino de la Iglesia católica.
Los temas que se encuentran en el documento que manejan los participantes son el celibato de los sacerdotes, la inclusión de hombre casados como sacerdotes, la bendición de parejas del mismo sexo, el acceso a los sacramentos para las personas divorciadas y la ordenación de mujeres al diaconado.
En el documento también aparecen otros temas como el racismo, la discriminación de clases, la discriminación de personas con discapacidades, la pobreza y el tráfico de personas.
Según ha informado la propia institución, los laicos y las mujeres que tendrán voz y voto son un total de 365 personas tendrán derecho a votar en el encuentro, en donde destacan 54 mujeres y 70 laicos. Todos los participantes tendrán 4 minutos para expresar sus consideraciones sobre los temas. El documento final del Sínodo será entregado a finales del 2024.
¿Qué es el sínodo?
En los años sesenta, el Concilio Vaticano II, con el ánimo de abrir la iglesia al mundo moderno, los obispos empezaron a reunirse con cierta periodicidad. Encuentros a los que empezaron a darle el nombre de sínodo, y que desde su inicio han tenido el propósito de propiciar el diálogo frente a temas específicos, y que así la Iglesia siga siendo una guía para sus miembros.
Después de que se termina de discutir los temas propuestos, los obispos pasan a la preparación de un documento, que más tarde será votado entre ellos, para finalmente presentárselo al papa. Si el sumo pontífice está de acuerdo con lo allí consignado, este texto es adoptado, y si no, este podrá escribir uno nuevo al concluir el sínodo, que para este caso, habrá de concluir en 2024.
Desde que el papa Francisco encabeza la religión católica, ha convocado a cerca de cinco sínodos en los últimos diez años. Centrados principalmente en temas de familia, juventud y la Iglesia en la región panamericana.
Sin embargo, este es diferente, ya que por primera vez participarán de él mujeres y laicos, y los temas a discutir son bastante controversiales entre algunos miembros de la iglesia. La intención en esta nueva versión es explorar la práctica del trabajo sinodal, es decir, un proceso que el Vaticano ha descrito con la frase “caminando juntos”.
La decisión de que en este próximo encuentro se contara con la participación de personas que antes no habían sido contempladas, así como los temas a debatir, se produjo luego de que en 2021 el Vaticano le preguntara a varios miembros de la Iglesia en diferentes ciudades del mundo, por medio de encuesta, acerca de los temas que quisieran que fueran abordados y a quiénes les gustaría ver participar de los encuentros.