El gigante del entretenimiento Walt Disney World Resort perdió el pulso político contra el gobernador de la Florida (Estados Unidos), Ron DeSantis, el joven republicano que enfila su mira a la Casa Blanca en 2024.
Fue así luego de que DeSantis firmara la ley por la que los parques de Disney en Orlando (Florida) dejarán de ser un distrito especial y de funcionar como un terreno autónomo en ese Estado.
No obstante, el inicio de esta disputa política e ideológica se remonta a marzo de 2022, cuando el gobernador firmó la ley –conocida como “no digas gay”– que limita las discusiones sobre educación sexual, orientaciones sexuales e identidad de género en los colegios de primaria del Estado. Entre otras cosas, la ley prohíbe a los maestros hablar a los alumnos más pequeños sobre estos temas y hasta establece multas para las instituciones que no la acaten.
Ante esto, el conglomerado del Disney se opuso públicamente y expresó, en ese entonces, que esta determinación legal “nunca debió ser aprobada”. Y ahí fue Troya.
Desde entonces el gobernador de la Florida inició un camino en el que le quitaría al gigante del entretenimiento el beneficio de tener autonomía para operar como un organismo autogobernado que cuenta con un área de 11 mil hectáreas en los condados de Osceola y Orange, y su propia policía y cuerpo de bomberos.
“Tuvimos un poco de pelea el año pasado por la legislación escolar”, aseguró DeSantis tras mencionar que Disney gozaba de “privilegios” que nadie mas tenía en Florida. “Ese camino no representa los valores que queremos promover en el estado”, agregó.
Al respecto, el analista político estadounidense César Grajales le dijo a EL COLOMBIANO que Disney “tenía unos privilegios únicos, como excenciones tributarias de casi US $200 millones que le corresponderían al estado” y que ese “no es el único, pues Florida tiene 1.288 distritos especiales independientes”. Uno de estos es Universal Studios, pero “con la diferencia de que cada tanto tienen que renovar el distrito especial”.
De esta manera, de ahora en adelante la compañía Walt Disney tendrá que informar de su presupuesto y finanzas al Estado de Florida y la libertad para construir aeropuertos, estadios y centros cívicos tendrá restricciones. Además, señalaron que no podrá expandirse sin aprobación previa y no se asignará dinero público en publicidad de atracciones.
Finalmente, lo que explica el analista Grajales es que la movida del gobernador DeSantis busca equiparar las ventajas que tienen las empresas en el Estado, pues “las políticas públicas deben de adaptarse a los momentos de la historia, los años 60’s (cuando se creó el parque de Disney) no son los mismos que 2023”.