Israel ha iniciado una ofensiva en contra de Hezbolá, grupo que es considerado la mayor fuerza militar árabe y que desde años atrás ha recibido apoyo desde Teherán. Las autoridades iraníes se encuentran en medio de un dilema sobre interferir o no en un conflicto bélico en colaboración a sus aliados libaneses.
Cada vez el panorama en Medio Oriente es más alarmante, pues el gobierno de Netanhayu ha ignorado los llamados a un alto al fuego y le ha ordenado al ejército de Israel atacar “con todas sus fuerzas” en Líbano.
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Ante esto, aliados del Estado israelí han respondido, como el caso de Estados Unidos, quienes a través de su portavoz del Departamento de Defensa han informado que enviarán más tropas a la región.
Por otro lado, el principal aliado de Hezbolá ha puesto en duda su entrada en un conflicto bélico con Israel, como lo ha evidenciado el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian.
En su última intervención ante la Asamblea de las Naciones Unidas, el mandatario iraní advirtió que los ataques contra el Líbano no se podían quedar sin respuesta, esto mientras criticaba las acciones de Israel en Gaza.
Sin embargo, en una rueda de prensa realizada en Nueva York, lugar donde se lleva a cabo el evento de la ONU, el jefe de Estado afirmó que “Irán está dispuesto a rebajar la tensión con Israel y a deponer las armas si Israel hace lo mismo”.
Estas posiciones han molestado en algunos conservadores de esa nación, entre esos, una de las máximas autoridades religiosas de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, quien dijo que Pezeshkian debería reconocer su posición y no dar entrevistas en directo.
También, un comandante de la Guardia Revolucionaria declaró ante la BBC que amenazar a Israel sin cumplir lo prometido estaba dañando la credibilidad de esa fuerza ante sus partidarios dentro de Irán y en el extranjero.
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Cabe mencionar que aunque el presidente es Masoud Pezeshkian, quienes realmente toman las decisiones en dicha nación son el ayatolá Jamenei y la Guardia Revolucionaria.
Irán en la actualidad tiene una economía paralizada debido a las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos que van dirigidas contra la Guardia y el Ministerio de Defensa, esto para evitar su avance en armamento nuclear y debido a los ataques que han tenido contra Israel con drones.
Ante este panorama, se teme que ante la intervención en el conflicto, una posible respuesta estadounidense podría debilitar la seguridad del régimen iraní, ocasionando también un levantamiento de los opositores al gobierno de ese país.