Solo pudo resistir 45 días en el poder. La turbulencia política en la que Boris Johnson dejó sumido a Reino Unidos, y la sacudida económica por la que atraviesa gran parte del globo por la amenaza de una recesión en Estados Unidos, terminaron constándole la cabeza a la primera ministra británica, la conservadora Liz Truss. Este jueves, tras seis semanas en el número 10 de Down Street, anunció su dimisión del cargo.
“Dada la situación, no puedo cumplir con el mandato para el cual fui elegida por el Partido Conservador”, declaró Truss, que se convirtió en la jefa del gobierno británico que menos tiempo estuvo al mando del ejecutivo. Un reciente editorial de EL COLOMBIANO la bautizó como “Liz, la breve”, mote que, incluso, la BBC de Londres recogió en sus contenidos para referirse a la ahora renunciada funcionaria.
El anuncio se produjo tan solo unos momentos después de que su portavoz asegurara que la mandataria no tenía previsto dejar el cargo y que seguía trabajando con el ministro de Finanzas, Jeremy Hunt, para presentar un plan económico.
Sin embargo, Truss se reunió a media mañana con el diputado que encabeza el poderoso Comité 1922, encargado de la organización interna del Partido Conservador y, por ende, de un posible procedimiento de sucesión.
La primera ministra se enfrentaba a la rebelión entre sus filas y, desde el miércoles, más de una decena de diputados conservadores habían pedido su renuncia.
“Liz Truss debe irse lo más pronto posible”, sentenció en una tribuna del Daily Telegraph David Frost, que le había brindado un fuerte apoyo.
La popularidad de Truss cayó en picada después de que diera un giro radical y abandonara su paquete de medidas económicas, que incluía recortes de impuestos masivos y un colosal apoyo a las facturas energéticas, dos cuestiones que hicieron temer un descalabro en las cuentas públicas.
A esto se suma que el miércoles Truss sufrió un nuevo revés con la dimisión de su ministra de Interior, Suella Bravermam. Su renuncia se sumó a la destitución, el 14 de octubre, del entonces ministro de Finanzas Kwasi Kwarteng.
Aunque Truss aseguró que era una “luchadora” y no “alguien que abandona”, su cargo pendía de un hilo. Y este jueves se rompió del todo.
Y si bien ahora sigue un nuevo proceso de votación interna de los conservadores, que se organizará “de aquí al final de la próxima semana” para elegir al nuevo primer ministro –según dijo la misma Truss, de 47 años–, ese partido decidió evitar comicios generales. Eso implica que volverá a iniciar un proceso de elección interna para designar al quinto primer ministro desde que los británicos votaron por el Brexit (la salida de la Unión Europea) en 2016.
El anterior proceso de selección tuvo lugar en el verano boreal, tras la dimisión de Boris Johnson, acorralado por una serie de escándalos.
Entre los posibles sucesores se menciona a Rishi Sunak, Jeremy Hunt, Penny Mordaunt y al propio Johnson.
Eso contrasta con el mensaje del jefe de la oposición laborista, Keir Starmer, quien pidió la celebración inmediata de elecciones generales anticipadas sin esperar el fin de la legislatura, previsto para finales de 2024 o inicios de 2025.
Los conservadores están “faltando a su deber patriótico básico de dejar al pueblo británico al margen de sus patéticas disputas”, afirmó Starmer ante el Congreso de Sindicatos (TUC).
La crisis del Reino
Toda esta turbulencia se da en momentos en que el país está sumido en una grave crisis económica, que, entre otras cosas, se refleja en el dato de inflación que alcanzó el 10,1% en septiembre, la más alta en 40 años.
Además, en medio de ese panorama, se conoció cómo fue la salida de la ministra Braverman, tal vez el golpe definitivo que forzó a Truss a renunciar. Considerada del ala dura del partido, fue reemplazada horas después por Grant Shapps, exministro de Transporte con Johnson y apoyo de Rishi Sunak (el otro candidato a liderar a los Tories que perdió frente a Truss).
Pero resulta que Braverman alegó como motivo para su dimisión haber usado su cuenta de correo personal para enviar un documento oficial, pero en su carta de renuncia criticó con fuerza la política migratoria de Truss.
¿Y los mercados?
Cabe recordar que todo le estalló a Truss el 23 de septiembre, cuando presentó un ambicioso plan económico que preveía decenas de miles de millones en recortes de impuestos sin un financiamiento claro.
En respuesta, en ese mismo día, los mercados reaccionaron con violencia: la libra se desplomó, el rendimiento de los bonos de Estado se disparó y el Banco de Inglaterra tuvo que intervenir.
Pero este jueves, por el contrario, las bolsas europeas ignoraron la renuncia y cerraron con alza gracias a los vientos favorables de Wall Street, que fueron reforzados por la publicación de buenos resultados corporativos.
La Bolsa de París ganó 0,76%, la de Fráncfort 0,20%, la de Milán 1,07% y la de Madrid 0,80%. Incluso, la de Londres cerró con una subida de 0,20% y la libra esterlina se apreció un 1% frente al dólar.