El expresidente uruguayo José Mujica, conocido por su inquebrantable espíritu y humildad, enfrenta actualmente un desafío monumental en su vida: la lucha contra el cáncer.
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Según declaraciones recientes de su esposa, Lucía Topolansky, Mujica está atravesando “el momento más difícil” de su tratamiento, aunque ambos mantienen un espíritu optimista sobre su recuperación.
A sus 89 años, Mujica, un exguerrillero que gobernó Uruguay entre 2010 y 2015, fue diagnosticado con cáncer de esófago a principios de mayo. Desde entonces, ha estado recibiendo sesiones de radioterapia que culminaron a mediados de junio. Este tratamiento ha sido especialmente duro, acumulando los efectos de la radiación y causando inflamación en su aparato digestivo.
Topolansky compartió con Canal 12 que Mujica solo puede consumir sopas, jugos y gelatinas debido a la inflamación, algo difícil en una cultura tan apegada a las parrilladas y guisos como la uruguaya. Sin embargo, destacó que, a pesar de estas restricciones y del riguroso invierno austral que limita sus salidas, el ánimo de Mujica sigue siendo positivo.
“De ánimo está bien”, afirmó Topolansky, aunque reconoció que las actividades políticas de su esposo se han visto considerablemente reducidas. “Es como un perro que está atado a la cadena. Y todavía sin comer. Es bravo”, describió gráficamente.
A pesar de las dificultades, Topolansky se muestra confiada en la recuperación de Mujica. “Los efectos de la terapia son en diferido. Más o menos en un mes y medio le pueden hacer el control. Yo soy optimista, creo que los médicos han trabajado muy bien, pero hay que esperar y tener paciencia”, aseguró.
La médica personal de Mujica, Raquel Pannone, también destacó la fortaleza física y anímica del expresidente. A finales de junio, Pannone señaló que Mujica estaba “bien”, recuperándose de un tratamiento oncológico “muy agresivo”.
“Tiene mucha fortaleza”, subrayó, y mencionó que se reevaluará su estado en unos meses para determinar el efecto del tratamiento.
A pesar de su tratamiento, Mujica no ha dejado de participar en eventos significativos. Celebró la victoria de su protegido Yamandú Orsi como candidato del Frente Amplio para las próximas elecciones presidenciales y asistió a la marcha anual por la verdad y la justicia el 20 de mayo. Incluso en estos momentos difíciles, Mujica mantiene su característico sentido del humor y resiliencia.
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“Estoy como burro de panadero”, bromeó con periodistas, recordando su estilo alejado de los protocolos.
José Mujica sigue siendo un símbolo de lucha y esperanza. Su camino hacia la recuperación es un testimonio de su fortaleza y la del equipo médico que lo acompaña. En este difícil capítulo de su vida, su optimismo y determinación continúan inspirando a muchos, dentro y fuera de Uruguay.