Rafaela Requesens lleva 251 días esperando el regreso de su hermano Juan, el diputado de la Asamblea Nacional de Venezuela –única institución reconocida como legítima por más de 60 países– quien fue encarcelado por el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) el 8 de agosto del año pasado, tras el presunto atentado con un dron que sufrió Nicolás Maduro durante un acto público, cuatro días antes.
Juan, a sus 30 años, es un hombre que incomodó al régimen: líder estudiantil, diputado y responsable de encabezar las manifestaciones contra Maduro, no dio un paso atrás en su lucha a pesar de la persecución del oficialismo a los opositores. Y Rafaela, a sus 26 años, es la presidenta de la Federación de Centros Universitarios y ahora encabeza la lucha por la libertad de su hermano mayor, a quienes sus padres y los demás diputados esperan tener en libertad.
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El “crimen” de Requesens
El caso de Juan se remonta al 4 de agosto de 2018, cuando se presentó un supuesto atentado durante un acto público del oficialismo en la Avenida Bolívar, en el que Maduro celebraba el aniversario de la Guardia Nacional. Mientras el mandatario se dirigía a los uniformados, un dron que sobrevolaba el lugar estalló. Minutos después, otro más cayó sobre un edificio cercano.
A los cuatro días encapuchados del Sebin llegaron hasta la casa de la familia Requesens y se llevaron a los hermanos para la sede de El Helicoide. A Rafaela la liberaron un par de horas después y tuvo que dejar a Juan en esta prisión, uno de los centros de tortura del régimen. “Dejarlo ahí es no tener control de tu vida, estar en manos de ellos. Fue una incertidumbre, un dolor de no saber si lo volvería ver o si estaría vivo”, contó a EL COLOMBIANO.
Maduro aseguró que los detenidos por este caso lo señalaron como autor: “Sale referido otro dirigente de la oposición, de los más locos, un psicópata de apellido Requesens”. Pero para quienes lo conocen él es inocente.
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“Siempre ha sido un chamo que ha luchado por los derechos, incluso dejó a un lado compartir con su familia por la causa de Venezuela. Su vida está paralizada por estar en una celda porque el régimen así lo quiso”, contó Rafaela, mientras esperaba a que su hermano saliera de una audiencia en su contra. Pero esa comparecencia no ha terminado. A Requesens le han difererido su proceso siete veces.
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“El régimen quiere su cabeza”, indica su abogado Joel García y denuncia que ha habido irregularidades en su audiencia preliminar. Mientras la justicia cojea, Rafaela espera el regreso de su hermano: “Si sale antes de que esto caiga, seguiremos luchando. Si sale después, nos toca reconstruir país”. Está convencida de algo: Juan volverá a la calle