Hunter Biden, de 53 años, es acusado de evasión de impuestos y de adquirir un arma a pesar de haber admitido abiertamente su problema de drogas.
El hijo del presidente demócrata llegó en junio a un primer acuerdo para declararse culpable con el fiscal Weiss, en Delaware (este), el estado de origen de la familia Biden, lo que le habría permitido evitar tiempo en prisión y un juicio vergonzoso.
Sin embargo, en julio un juez cuestionó la validez del acuerdo y fue anulado. Luego se declaró inocente del cargo de evasión fiscal.
El fiscal especial dijo en agosto que había cerrado la investigación por evasión fiscal en Delaware, pero advirtió que se reabriría en otros estados.
Hunter Biden, abogado y lobista, es acusado de no presentar sus declaraciones de impuestos en 2017 y 2018 por ingresos totales de 1,5 millones de dólares.
El predecesor de su padre, Donald Trump, y otros republicanos lo han convertido en uno de sus blancos favoritos, al punto de considerarlo el talón de Aquiles de Joe Biden.
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Los congresistas conservadores lo acusan de haber realizado negocios turbios en Ucrania y China mientras Joe Biden era vicepresidente de Barack Obama (2009-2017), aprovechándose de las conexiones y del nombre de su padre.