El periodista estadounidense Evan Gershkovich fue condenado este viernes a 16 años de cárcel por un tribunal en Ekaterimburgo, Rusia, bajo la acusación de espionaje, un cargo que tanto él como su diario, el Wall Street Journal, y funcionarios de la Casa Blanca han negado vehementemente.
El juez Andrei Mineyev dictaminó que Gershkovich deberá cumplir su condena en una “colonia penitenciaria de régimen estricto”, tras haber sido detenido en marzo de 2023. Según la acusación, el periodista habría recogido información sensible para la CIA sobre Uralvagonzavod, uno de los principales fabricantes de armas rusas, específicamente los tanques T-90 utilizados en Ucrania.
Almar Latour y Emma Tucker, editores en jefe del Wall Street Journal, emitieron un comunicado calificando la sentencia como “vergonzosa y falsa”. Afirmaron que Gershkovich había sido detenido injustamente y criticaron el proceso judicial como una afrenta a la libertad de prensa.
La organización Reporteros sin Fronteras equiparó la condena a una “toma de rehén”, exigiendo la liberación inmediata del periodista. Mientras tanto, Estados Unidos ha denunciado el arresto como un intento de Moscú de influir en las relaciones bilaterales, particularmente en medio de las tensiones por el conflicto en Ucrania.
El presidente Joe Biden se pronunció comprometiéndose a seguir trabajando por la liberación de Gershkovich, cuyo encarcelamiento ha generado una ola de solidaridad internacional y críticas de diversos líderes mundiales.
El primer ministro británico, Keir Starmer, condenó la sentencia como “despreciable”, mientras que la ministra de Asuntos Exteriores alemana, Annalena Baerbock, la calificó como parte de la “propaganda de guerra” de Vladímir Putin.
Por su parte, la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, denunció el juicio como un “simulacro” que representa “la antítesis de la justicia”.