La ofensiva israelí en Líbano ha desatado una crisis humanitaria, con cientos de libaneses huyendo hacia Siria en busca de refugio. Tras los bombardeos más letales desde la guerra entre Israel y Hezbolá en 2006, al menos 500 personas cruzaron la frontera el martes, según fuentes de seguridad sirias.
“Unos 500 libaneses atravesaron la frontera por los puestos de Al Qusayr y Debusiya entre las 4 de la tarde y la medianoche”, informó a AFP un responsable sirio que prefirió mantenerse en el anonimato.
La situación en Líbano se deterioró rápidamente luego de que Israel intensificara su ofensiva con el bombardeo de 1.600 “objetivos terroristas” en respuesta a los constantes ataques del grupo proiraní Hezbolá. Estos bombardeos, ocurridos el lunes, dejaron un saldo de al menos 558 muertos, entre ellos 50 niños y 94 mujeres, además de 1.835 heridos, según el Ministerio de Salud libanés.
El temor a una mayor escalada ha causado un éxodo y ha llevado a cientos de libaneses a huir, especialmente desde las zonas más afectadas por los bombardeos.
Para muchos, el cruce hacia Siria representa la única esperanza de sobrevivir en medio de una situación cada vez más crítica. Las familias desplazadas se enfrentan a la incertidumbre de cuándo podrán regresar, mientras las hostilidades entre Israel y Hezbolá no muestran señales de detenerse.
Los civiles que han logrado cruzar la frontera lo han hecho bajo condiciones difíciles, dejando atrás sus hogares y pertenencias. Las ciudades del sur de Líbano, que han sido blanco de los bombardeos, ahora se encuentran prácticamente desiertas, con familias buscando refugio en cualquier lugar seguro.
Los niños, que representan una parte significativa de los desplazados, son los más vulnerables en esta crisis.
Israel justificó su ofensiva en Líbano, luego de que Hezbolá los señalara como responsables de las recientes explosiones de dispositivos de comunicación que estallaron en diversas regiones del país la semana pasada. Estos dejaron al menos 37 muertos y miles de heridos.
En respuesta, Hezbolá empezó sus ataques lanzando decenas de proyectiles contra el norte de Israel, en lo que parece ser un ciclo interminable de violencia.
El bombardeo del lunes fue el más intenso hasta la fecha, dejando un rastro de destrucción y aumentando el número de desplazados. Las familias que permanecen en el sur de Líbano viven en constante temor, con pocos lugares a donde ir y sin saber si el conflicto se intensificará aún más.
A medida que la situación en Líbano empeora, varias aerolíneas internacionales han cancelado sus vuelos hacia Beirut. Compañías del Golfo como Qatar Airways, Emirates y Etihad Airways anunciaron la suspensión de sus vuelos hasta el 25 de septiembre, mientras que Air France extendió su suspensión hasta el 1 de octubre.
Esta interrupción del tráfico aéreo ha dejado a muchos libaneses varados en el país, sin opciones claras para escapar del conflicto. La suspensión de vuelos refleja la preocupación internacional por una posible escalada del conflicto hacia una guerra regional.
El ministro de Relaciones Exteriores de Líbano, Abdalá Bu Habib, condenó los ataques israelíes y anunció que el país presentará una queja formal ante el Consejo de Seguridad de la ONU, calificando los bombardeos como una “agresión ciberterrorista” y un “crimen de guerra”.
La ONU expresó su “profunda preocupación” por la situación y pidió la desescalada inmediata, mientras las tensiones continúan aumentando. Sin embargo, Israel dejó claro que no tiene intención de detener sus operaciones. “No estamos buscando una escalada amplia en la región, pero seguiremos operando según los objetivos definidos de la guerra”, afirmó el portavoz del ejército israelí, Daniel Hagari.