Kamala Harris y Donald Trump se enfrentaron este martes en un debate electoral en el que intentaron convencer a los estadounidenses indecisos para inclinar la balanza a su favor en unas elecciones presidenciales muy reñidas.
La vicepresidenta de Estados Unidos y candidata demócrata Kamala Harris afirmó este martes que la administración del presidente Joe Biden puso orden “en el desastre” dejado por Donald Trump, durante su primer debate televisado para las elecciones de noviembre.
“Nos dejó el peor desempleo desde la Gran Depresión (...) la peor epidemia de salud pública en un siglo (y) el peor ataque a nuestra democracia desde la Guerra Civil, y lo que hemos hecho es limpiar el desastre de Donald Trump”, dijo Harris.
Entre tanto, el expresidente estadounidense y candidato republicano Donald Trump acusó este martes a su rival demócrata de no tener un programa y de “copiar” el del presidente Joe Biden.
“Ella no tiene un plan. Ha copiado el plan de Biden, y son como cuatro frases (...) cuatro frases que son sólo: ‘Oh, intentaremos bajar los impuestos’. No tiene un plan”, insistió Trump durante el primer debate entre los dos candidatos electorales en Filadelfia (este).
Incluso, Donald Trump volvió a acusar a su rival de ser “marxista” durante su primer debate televisado para las elecciones presidenciales de Estados Unidos.
“Es una marxista. Todo el mundo sabe que es una marxista”, dijo el expresidente republicano durante el debate emitido por la cadena ABC.
Harris a Trump: “No compites contra Joe Biden, compites contra mí”
Kamala Harris recordó a su rival Donald Trump que ya no compite contra Joe Biden, durante su primer debate televisado para las elecciones presidenciales.
“Es importante recordarle al expresidente: no compites contra Joe Biden, compites contra mí”, dijo después de que el presidente demócrata saliera a colación durante el debate en horario de máxima audiencia de la cadena ABC
Según las encuestas, la economía es la principal preocupación de los ciudadanos, por lo que fue un tema constante en el debate.
También se habló migración ilegal en la frontera con México, uno de los temas favoritos del republicano, que amenaza con llevar a cabo una deportación masiva de migrantes si el 5 de noviembre recupera las llaves de la Casa Blanca.
Y del derecho al aborto, que Harris defiende a capa y espada y sobre el que Trump prefiere no explayarse para evitar ahuyentar votos.
Justamente, Kamala Harris acusó a su rival republicano Donald Trump de difundir un “montón de mentiras” sobre el aborto que “insulta a las mujeres”, durante el primer debate televisado de las elecciones presidenciales estadounidenses.
“Van a escuchar un montón de mentiras”, dijo la vicepresidenta Harris. “Donald Trump eligió a dedo a tres miembros de la Corte Suprema de Estados Unidos con la intención de que deshicieran las protecciones” al aborto “e hicieron exactamente lo que él pretendía”.
Lo hicieron de pie, detrás de un atril. Sus únicas armas serán un bloc de notas, un bolígrafo y un vaso de agua. No habrá público. Los micrófonos solo estarán encendidos cuando les toque hablar.
Este primer debate entre ellos, y quizá el único, tuvo lugar en Filadelfia, la cuna de la democracia y donde se cree que se cosió la primera bandera estadounidense.
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Pertenece a Pensilvania, uno de los siete estados bisagra, es decir, que votan por uno u otro partido en función de los candidatos. Esto les otorga un poder descomunal en las elecciones debido sistema de votación por sufragio universal indirecto.
Durante décadas estos debates permitían a un candidato distinguirse de su rival, pero no hacían mella en la campaña. Hasta el pasado junio, cuando el pésimo desempeño del presidente Joe Biden precipitó su caída hasta que el 21 de julio pasó el testigo a su vicepresidenta.
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Desde entonces ella se ha convertido en un fenómeno político. Recabó un apoyo masivo en cuestión de horas, rompió récords en recaudación de fondos, saboreó una nominación triunfal en la convención demócrata de Chicago y consiguió igualar mucho las encuestas sobre la intención de voto.
Pero muchos estadounidenses (el 28 % según un sondeo The New York Times/Siena College) no se hacen una idea de cómo es y qué propone. Así que tendrá que convencerlos.
Su rival, que fue blanco de un intento de asesinato en julio, es archiconocido y suscita pasión y odio a partes iguales. Sus simpatizantes le han sido fieles a pesar de sus procesos judiciales, que Harris, una exfiscal, podría recordarle.
Y al contrario de junio, cuando todos los focos alumbraban a Biden para intentar dilucidar su estado físico y mental, ahora el blanco será él.