Como un episodio de “ira al volante” catalogó la policía la escena en la que un colombiano fue asesinado por otro hombre tras encontrarse en una intersección vial en el estado de Georgia, Estados Unidos.
La víctima fue identificada como Omar Cantillo Ávila, de 45 años, quien conducía su vehículo cuando se encontró con su victimario, Luis Cruz, de 18 años, quien también iba a bordo de su carro.
“El que lo mató, venía atrás de él, pitándole, pitándole, pitándole. Cuando la luz cambió, él se le pasó y entonces le sacó el dedo. Mi hijo le sacó el dedo también”, contó Omar Cantillo, padre del hombre asesinado, a Univisión.
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Cantillo padre continuó con el relato y aseguró que el joven, no conforme con hostigar a su hijo, lo esperó parqueado unos metros adelante. Ahí ocurrió el homicidio.
“Adelante lo esperó con el AR-15 y ahí lo balaceó, no le dio tiempo de defenderse de nada”, agregó Cantillo padre.
Cantillo habría intentado responder el ataque con un arma que portaba, pero perdió la vida en su carro, en el que también se movilizaban dos personas identificadas como Giovani Fontalvo y Darwin Roldán, quienes, al parecer, eran familiares del colombiano asesinado.
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De acuerdo con las versiones de los testigos recogidas por medios norteamericanos, mientras se produjo el tiroteo, el copiloto de Cantillo, quien al parecer era Fontalvo, intentó salir del carro, pero recibió dos impactos de bala en la espalda.
El tercer ocupante del carro se salvó porque se lanzó de la camioneta y se escondió en la parte trasera.
Los hechos ocurrieron en la intersección de Durham Ridge y Dickens Road, en Lilburn y fue catalogado por la Policía como un incidente de “ira al volante”.
El joven que acabó con la vida del colombiano huyó del lugar, pero un tío suyo llamó a las autoridades para entregarlo tras conocer lo sucedido. La policía capturó finalmente al joven, quien tenía antecedentes por cargos de tráfico y drogas, así como por conducir con la licencia vencida.
Ahora, por el crimen de Cantillo, el joven enfrenta cargos de asesinato y asalto agravado y fue enviado a prisión. Así mismo, no tiene derecho al pago de fianza para quedar en libertad.
La familia de la víctima, que dejó un hijo, pidió justicia por su muerte. “Mi hijo era una buena persona, no porque me lo hayan matado”, dijo el padre de Cantillo, quien también queda desamparado, pues su hijo era quien velaba por él.