El expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, elogió este domingo la decisión de Joe Biden de no aspirar a un segundo mandato, pero advirtió que la decisión deja a los demócratas en un “terreno desconocido”.
Biden tenía “todo el derecho” a presentarse a la reelección, dijo Obama en un comunicado, en el que alabó la trayectoria del mandatario de 81 años y lo calificó de “patriota”.
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“Navegaremos en terreno desconocido en los próximos días. Pero tengo una confianza extraordinaria en que los líderes de nuestro partido serán capaces de crear un proceso del que surja un candidato sobresaliente”, añadió.
Entre tanto, la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, afirmó este domingo que espera “ganar la nominación” del Partido Demócrata a las elecciones presidenciales de noviembre, para “derrotar a Donald Trump”, después de que Joe Biden anunciara su retirada de la carrera.
Harris elogió el “acto desinteresado y patriótico” del presidente demócrata de 81 años, que la respaldó como candidata. “Haré todo lo que esté en mi mano para unir al Partido Demócrata -y unir a nuestra nación- para derrotar a Donald Trump”, escribió en un comunicado.
Joe Biden no se presentará a la reelección en las presidenciales de noviembre. El mandatario estadounidense, de 81 años, cedió este domingo a las presiones de su propio Partido Demócrata, preocupado por sus posibilidades de derrotar a Donald Trump.
Las dudas sobre la capacidad física y mental del presidente en ejercicio más viejo de la historia de Estados Unidos echaron por tierra sus esperanzas de un segundo mandato.
Ahora comienza un periodo de gran incertidumbre sobre cómo transcurrirá el proceso para buscar otro postulante, quién será el candidato y cómo hará campaña. ¿Qué esperar en los próximos días y semanas:
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Aunque haya consenso sobre el nombre del aspirante a sucederlo, es probable que el proceso para sustituir formalmente a Biden sea algo técnico.
El presidente ya había sido escogido candidato presidencial demócrata en unas elecciones primarias que se celebraron de enero a junio.
Por lo tanto, en teoría, debería haber sido proclamado oficialmente en la convención del partido prevista en Chicago a partir del 19 de agosto.
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Pero con su retirada, los delegados del partido, 3.900 personas de muy diversa procedencia, son ahora libres de elegir a su candidato.
En una nota escrita antes de la decisión de Biden de abandonar la campaña este domingo, la investigadora Elaine Kamarck, del Instituto Brookings, pronosticó que esto daría lugar a una “especie de convención donde todo vale”, en la que cada bando intentaría presionar por su aspirante.
Los demócratas vivieron una situación más o menos comparable el 31 de marzo de 1968, cuando el presidente Lyndon B. Johnson anunció públicamente que no se presentaría a un segundo mandato, en plena guerra de Vietnam.
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Nada más anunciar su retirada el domingo, Biden dijo que apoyaba a su vicepresidenta, Kamala Harris. Pero no hay ninguna norma que estipule que el compañero de fórmula sustituya automáticamente al candidato titular.
Tras un calamitoso debate de Biden en el que enfrentó a Trump, Harris fue enviada a apagar el incendio. En aquel momento, la vicepresidenta, de 59 años, reconoció que el mandatario había sido “lento al principio”, pero que había “terminado fuerte”.
En ningún momento mencionó la posibilidad de sustituirlo.
Harris, la primera mujer y afroestadounidense en el cargo, podría tener que enfrentarse a otras personalidades de la nueva generación del Partido Demócrata, como los gobernadores Gavin Newsom, Gretchen Whitmer y Josh Shapiro.
Una vez elegido el candidato, queda un gran problema: hacer una campaña exprés de tres meses para darse a conocer a los más de 250 millones de estadounidenses en edad de votar y, sobre todo, lograr convencerlos.
Harris cuenta con ventaja. Como es vicepresidenta la conocen desde hace casi cuatro años.
La exsenadora por California ha recibido el apoyo de varios congresistas, también de importantes referentes demócratas como Bill y Hillary Clinton, y recorre desde hace meses los estados clave para hacer campaña, en particular sobre el derecho al aborto, uno de los temas importantes en las elecciones presidenciales de noviembre.
Otra preocupación es que los fondos ya recaudados por la campaña de Joe Biden no serán fácilmente transferibles a ningún otro candidato desde el punto de vista legal.
Sin embargo, como el nombre de Kamala Harris ya figura en los documentos oficiales de la campaña, algunos expertos estiman que es más fácil atribuirle los millones de dólares recaudados.