La directora del Servicio Secreto de Estados Unidos, Kimberly Cheatle, renunció, informaron este martes medios estadounidenses, un día después de que reconociera que la agencia fracasó en su misión de evitar el intento de asesinato de Donald Trump.
Cheatle estaba sometida a presión de demócratas y republicanos que pedían su dimisión después de que un hombre de 20 años hiriera al candidato presidencial republicano en una oreja durante un mitin el 13 de julio en Pensilvania (este).
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Ayer 22 de julio, Cheatle reconoció que el atentado contra el candidato presidencial republicano Donald Trump del pasado 13 de julio “es el fracaso operativo más grande e importante del Servicio Secreto en décadas”.
Cheatle compareció ante la Comisión de Supervisión de la Cámara de Representantes, controlada por la oposición republicana, y trasladó sus condolencias a las víctimas del ataque: el exbombero Corey Comperatore fallecido y varios heridos más, incluido James Copenhaver y el propio Trump, ya que uno de los disparos le alcanzó en la parte superior de la oreja derecha.
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“No puedo expresar con palabras lo orgullosa que estoy de las acciones del servicio del expresidente, del equipo de contrafrancotiradores que neutralizó al atacante y del equipo táctico que dio cobertura durante la evacuación”, agregó.
Sin embargo, contestó con evasivas a las preguntas clave, como por qué no había agentes en el tejado desde el que disparó Crooks, si Crooks voló un dron antes del inicio del acto o por qué no se intervino cuando los asistentes alertaron de su presencia y de que tenía un fusil.
Se conoce que Cheatle es cercana al presidente Joe Biden.
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