Una cápsula sin comodidades: ¿cómo era la extravagante experiencia del sumergible de OceanGate?
El viaje en Titán, el sumergible de la empresa OceanGate, ofrecía una experiencia de 10 días, de los cuales 8 eran en el mar, pero con unas condiciones mínimas. Los cinco pasajeros fallecieron tras la implosión de la nave.
El viaje a conocer los restos del Titanic terminó con la implosión del sumergible. FOTO: OceanGate
Camino hacia el punto de inmersión. FOTO: OceanGate
Interior de la cápsula en medio del viaje. FOTO: OceanGate
Preparación previa a la partida al mar. FOTO: OceanGate
Grabaciones desde el interior del sumergible. FOTO: OceanGate
La expedición Titanic. Así, la empresa estadounidense OceanGate promovía la venta de su famoso viaje a conocer los restos del transatlántico que se hundió hace más de 100 años a unos 640 kilómetros en las aguas de las costas de Terranova, Canadá.
Este viaje prometía recorrer cerca de 3.821 metros de profundidad (casi 4 kilómetros) para evidenciar el estado de los restos de la famosa nave que desde que chocó contra un Iceberg, entre el 14 y 15 de abril de 1912, ha causado interés internacional.
Camino hacia el punto de inmersión. FOTO: OceanGate
Ahora, tras muchos años, las grandes empresas del mundo han revolucionado el sistema de viajes y excentricidades. Como los viajes a la luna, las posibilidades de conocer las profundidades del mar también son reales. OceanGate es una de las empresas que lo hizo realidad.
El viaje ofrecido por OceanGate,por la exuberante suma de 250.000 dólares, comenzaba desde la ciudad de San Juan de Terranova, Canadá. Desde allí los pasajeros eran trasladados en barco hasta el submarino.
Según el itinerario publicado en la página de la compañía, antes de iniciar los viajes se reúnen los tripulantes, especialistas e ingenieros para asignar tareas y ultimar detalles sobre la expedición. Los buzos revisan el estado del submarino y los especialistas revisan si las condiciones climatológicas son aptas para comenzar la travesía.
Interior de la cápsula en medio del viaje. FOTO: OceanGate
Según OceanGate, Titán es un sumergible experimental tripulado, no un submarino, como popularmente se ha catalogado. Es capaz de sumergirse hasta unos 4.000 metros y no funciona como nave autónoma, sino por medio de una plataforma de apoyo para poder desplegarse, descender a las profundidades y volver a la superficie.
Cuenta con un sistema tecnológico de pantallas que retransmite lo que está en el exterior y es manejado por un control muy similar al de los videojuegos, con palancas tipo joystick. Su interior cuenta con un piso negro antideslizante y espacio solo para cinco personas. También tiene un par de orinales y un baño portátil, sus paredes se calientan cuando se baja a las profundidades para soportar la temperatura exterior.
De acuerdo con su página web, el sumergible tiene 4 propulsores y fue construido con una combinación prefabricada (para ahorrar materiales) de fibra de carbono y titanio para aguantar la presión. Esto para un peso de 10 toneladas.
Preparación previa a la partida al mar. FOTO: OceanGate
Titán es capaz de descender a una velocidad de 3 nudos náuticos, 30 metros por minuto. En total se podría demorar 10 horas en bajar y subir. Además, cuenta con sistema llamado Real Time Full Health Monitoring, que se encarga de analizar la seguridad en cada inmersión y en monitorear la salud del sumergible en tiempo real.
Por último, la comunicación con el exterior se da por medio de boyas con recepción de sonido y a través de sistemas de mensajes de textos proporcionados por satélites de Starlink, compañía del conocido millonario Elon Musk.
En cuanto a la comida, en la cápsula solo llevan un sandwich por persona. Por eso, OceanGate recomienda restringir la dieta para minimizar las idas al baño en esos diez días de misión en el mar.
Grabaciones desde el interior del sumergible. FOTO: OceanGate
Titán no cuenta con certificaciones
Aunque este sumergible tiene toda la tecnología necesaria para realizar este tipo de viajes, no cuenta con certificaciones otorgadas por organizaciones gubernamentales y/o especializadas. Por esa razón, las personas que deciden tener esta experiencia firman un documento que libera de consecuencias a la empresa en caso de los tripulantes se mueran.
En las últimas horas, la Guardia Costera confirmó el hallazgo de cinco partes del sumergible tras una incansable búsqueda. Aunque no hayan encontrado rastros de los cuerpos, según el contraalmirante del servicio de Guardacostas, John Mauger, los pasajeros se dan por muertas tras la implosión de la nave.
“Los restos son consistentes con una catastrófica pérdida de presión de la cámara”, afirmó Mauger.