Desde que arrancó el Gobierno de Gustavo Petro, considerado como el primero de izquierda en la historia reciente del país, su porcentaje de favorabilidad nunca fue demasiado alto; estuvo alrededor del 50% en su “luna de miel”, que tienen todos los mandatarios al inicio de su periodo, pero de ahí en adelante ha bajado progresivamente hasta llegar al 35%, según una medición de la firma Invamer a finales del año pasado. Desde antes, en la campaña, Petro era un mandatario que producía resistencia en el electorado y por eso su victoria no fue tan holgada: ganó por 700.000 votos contra el fallecido outsider Rodolfo Hernández. En primera vuelta, había obtenido 8.542.020 votos.
Lea más: Las redes de poder y cuestionamientos a Martha Peralta, la senadora guajira defendida por Petro
Es importante recordar esas cifras porque en 2026 está por verse si el heredero o heredera de la política petrista podría acercarse siquiera a la cifra de primera vuelta. Parece complejo, según las mediciones y análisis recientes, que no ven en Petro una figura que endose su apoyo electoral pues tiene características caudillistas como otro político que ha ocupado la Presidencia, Álvaro Uribe Vélez.
Entérese: Petro vs. todos: aumentan choques a pesar de la promesa de consenso
En ambos casos, una cosa es que el nombre y apellido de esos líderes salga en el tarjetón y otra que uno de sus escuderos herede todo el apoyo electoral. A tal punto, que el logo del Centro Democrático tiene la silueta del expresidente Uribe y en el caso de Petro, el partido Colombia Humana utiliza las mismas tipografías de Petro en todas las campañas además de las fotos de los candidatos al Congreso abrazados con el líder.
Petristas candidatos
En las próximas semanas o incluso días, está por verse qué funcionarios del Gobierno renunciarán a sus puestos para lanzarse al agua y las fechas son clave (ver recuadro). Según conoció EL COLOMBIANO, habrá un remezón este mes y varios ministros saldrán para ser candidatos a Congreso o Presidencia.
En el abanico hay varias posibles candidaturas, pero no todas del corazón del petrismo. Quien puntea en las encuestas de ese bloque es Gustavo Bolívar, director del Departamento de Prosperidad Social (DPS), una entidad del Gobierno que se encarga de coordinar y entregar varios de los subsidios del Gobierno. Bolívar, que es un reconocido guionista de narconovelas, llegó a ese puesto luego de renunciar al Senado porque no le alcanzaba el sueldo, explicó, por su estilo de vida y deudas, por lo que escribió un par de novelas para cadenas de televisión en Miami y Bogotá.
El presidente Petro le pidió que ingresara al Gobierno y aterrizó en el poderoso DPS con el que el jefe de Estado ha llegado a entregar varios subsidios y programas en territorios donde electoralmente no tiene fortaleza, como Antioquia.
La estrategia de nombrar a alguien como Bolívar en ese cargo y también su proyección como candidato es porque el guionista representa un perfil “digerible” para la mayoría de la izquierda por su personalidad sincera y abierta. Su especialidad es la comunicación y es un fenómeno en redes incluso desde antes de sumarse al petrismo en 2017. Sin embargo, no tiene un perfil técnico ni mucho manejo político fuera de ese espectro ideológico, lo que es una debilidad. De hecho, ni siquiera en la izquierda tiene una buena relación con otros dos petristas que se proyectan como candidatos presidenciales: la senadora María José Pizarro y el exalcalde de Medellín, Daniel Quintero Calle.
“No votaría por María José Pizarro (...) no trato con personas que no son buenos seres humanos”, le dijo a la revista Cambio hace algunos meses. Pizarro le contestó en la red social X: “Defender ideas justas debe estar por encima de valoraciones personales (...) Mi objetivo prioritario es la unidad y el frente amplio para evitar el retorno del uribismo o de la nueva derecha radical”.
Quintero también ha tenido roces con Bolívar. Aunque el exalcalde no hace parte del Gobierno directamente, sí tiene varios de sus alfiles en diferentes entidades, como lo ha venido revelando EL COLOMBIANO desde hace meses. “A mí me parece que es una falta de lealtad con el presidente, que le haga a uno una oferta, y salir a decir que la rechazó, si es verdad que se la hizo. Me parece que es muy sucio y yo nunca lo haría. Y, segundo, rechazó la entidad, si es verdad, que le podría haber llevado mucho bienestar a los colombianos, entonces lo que demuestra es que está en otro tema” dijo Bolívar haciendo referencia a que Quintero habría rechazado dirigir el DPS que ahora él lidera.
Estas peleas entre petristas “pura sangre” reflejan que será difícil que se genere unidad en torno a una figura, por lo menos en el caso de Bolívar, que puntea en la mayoría de encuestas hasta la fecha alcanzando alrededor del 8% y ocupando el cuarto o quinto lugar en el listado de los precandidatos incluidos. Precisamente, en una eventual consulta de izquierda, Bolívar tendría que renunciar en las próximas semanas, a diferencia de Pizarro o Martha Peralta, que no necesitan renunciar al Senado –como Petro en su momento– y Quintero, que no es funcionario, y aparece después de Bolívar en la última encuesta de Invamer con 6% aproximadamente y Pizarro más abajo con 4%.
Pizzaro no solo es petrista “pura sangre” sino que cuenta con el afecto personal del presidente Petro. De hecho, en la posesión de 2022 fue ella quien le puso la banda presidencial en homenaje a su padre, el excomandante del M-19, Carlos Pizarro, que fue asesinado cuando era candidato presidencial.
Por los lados del Congreso otra figura petrista que se proyecta como candidata, según lo anunció su propio partido, el MAIS, es Martha Peralta. Se trata de una joven abogada de La Guajira que tiene aceitada una maquinaria nacional y que va a ser clave en su apoyo para las elecciones legislativas de cercanos al petrismo entregando avales y apoyando con sus equipos en los departamentos.
Ella, sin embargo, no tiene la fuerza suficiente según las encuestas en las que registra con porcentajes que no superan el 2%. Además, como ha revelado EL COLOMBIANO, pesan cuestionamientos relacionados con aliados suyos saplicados en el escándalo de los carrontanques y las ollas comunitarias de la UNGRD y familiares que han aumentado sus ingresos bajo este Gobierno.
También está en la baraja la ministra Susana Muhamad, una de las más destacadas del gabinete, que saldría en las próximas semanas. Lo que no se sabe aún, según conoció este diario, es si será la cabeza de lista del Pacto Histórico al Senado o si será candidata presidencial. Incluso, ella mismo ha dicho en algunos círculos que lo que más le llama la atención es la Alcaldía de Bogotá, pues su experiencia como exsecretaria de Hábitat de Petro y exconcejal la proyecta con más posibilidades en un electorado como el bogotano que suele regirse por el voto de opinión.
Y una exfuncionaria que suena con fuerza es Carolina Corcho, exministra de Salud, que sigue teniendo el apoyo de figuras del Pacto Histórico e incluso de influencers como Margarita Rosa que está impulsando su campaña en redes sociales. Pero no es tan conocida y tampoco genera puentes con sectores de centro o derecha.