Colombia no ha sido el único país donde la vacuna contra el virus del Papiloma Humano ha generado dudas. El Ministerio de Salud nacional aconseja ante la situación guardar la calma y da varios argumentos, entre los que indica que no existe posibilidad de intoxicación pues la vacuna no tiene plomo en su composición.
Por su parte, la revista médica The New England Journal of Medicine señala que el efecto global de las vacunas de cáncer de cuello uterino sigue siendo desconocido y el verdadero impacto de la del VPH solo podrá verse luego de varias décadas de observación y un amplio número de mujeres estudiadas.
Añade la publicación que a pesar de que esta vacuna fue autorizada para su uso en los Estados Unidos en junio de 2006, la primera fase de ensayos solo fue reportada hasta mayo de 2007 y se determinó que la vacuna era altamente exitosa en la reducción de la incidencia de lesiones cervicales precancerosas causadas por dos de los cerca de 100 virus existentes del papiloma, “pero quedan muchas preguntas críticas por responder por ejemplo, ¿la vacuna podrá prevenir el cáncer cervical y la muerte? ¿Por cuánto tiempo protegerá la vacuna? Como la mayoría de las infecciones por VPH son eliminadas por el propio cuerpo ¿afectará la vacunación la inmunidad natural contra este virus y con qué consecuencias?”, concluye la publicación.
Prudencia para vacunarse
Para Felipe Carlos Petro Pietro, ginecólogo, oncólogo, mastólogo de Medicáncer sobre los posibles síntomas, con los que se ha relacionado la vacuna, existe la duda de que sea debido a un fenómeno autoinmune que ataca directamente la mielina, la sustancia que cubre las terminaciones nerviosas, lo que pudiera explicar parte de los síntomas en algunos pacientes en los que se han descrito estados delirantes, confusionales, condiciones similares a la demencia y que se dice que son posiblemente atribuibles a un efecto neurológico producto de una reacción, aún no identificada.
“Creo que el problema es de mayor fondo, porque los efectos de la vacunación se ven más o menos en unos 20 a 25 años. El impacto sería medible cuando nos demos cuenta si la incidencia de lesiones preinvasoras asociadas al Papiloma Humano, en el tracto genital, disminuyen. Pero estas lesiones se ven en la población alrededor de los 30 o 35 años, entonces si estamos vacunando niñas entre 10 y 15 años que no tienen infección y que posiblemente se van a exponer a ella tendríamos que esperar a ver si desarrollan la enfermedad, en promedio a los 30 años de edad. Por eso soy prudente en recomendar de manera abierta la vacunación contra el papiloma”, advierte el experto.
Queda claro entonces que la población debe tener información exacta de las autoridades y es el Ministerio de Salud el obligado a pronunciarse sobre riesgos y beneficios reales de la vacunación.
“Yo creo que debemos decir que tengan un poco de espera para que se aclaren desde el punto de vista científico los efectos secundarios, si son atribuibles a la vacuna o a otros fenómenos. Está bien que los padres vacunen a sus hijos pero también deben formarlos en educación sexual”, concluye Petro.
Están a favor
Frente a la duda de la aplicación hay quienes están convencidos de que se trata de una sustancia inocua. Opina Jorge Alonso Marín Cárdenas presidente de la Asociación Colombiana de Toxicología Clínica, que “para poder afirmar que la vacuna produce intoxicación, la persona debe haber estado en contacto con una sustancia tóxica a dosis tóxicas. Los efectos adversos asociados a un medicamento se presentan porque hay un evento de causalidad. Es por eso que es poco probable que se presenten reacciones adversas como consecuencia de la vacuna. Además, si hablamos vacunación, de mil personas solo una va a presentar efectos adversos”.
Hay también, quienes hablan de que la efectividad de esta inmunización no está dirigida a la disminución de muertes sino a la prevención de la infección por el virus del papiloma.
“Y es que infectarse con el virus no significa que siempre haya cáncer cervical sin embargo, sí pueden desarrollarse verrugas genitales. Además, la mayoría de personas a lo largo de su vida se infectan con el papiloma y es el propio cuerpo quien se encarga de acabar con el virus. Con la vacuna no podemos decir que vamos a evitar que las mujeres se mueran de cáncer. Lo que ocurre es que disminuye el riesgo en un 70 por ciento”, señala Germán García Soto, ginecólogo oncólogo del Hospital Universitario San Vicente Fundación.