No para de hablar por su Blackberry. Parece que no puede quedarse quieto. Cuando cuelga ofrece excusas por haberse tardado un poco en atender la entrevista y de inmediato, hace sentir a su interlocutor como la persona más importante del mundo.
Tiene solo 23 años y podría decirse que tiene más de lo que cualquier joven diseñador podría soñar. A su edad, muchos apenas están terminando la universidad, Cortázar ya es el director creativo de la casa Ungaro, una de las más importantes de Francia, con reconocimiento en todo el mundo.
No es difícil entender porque desborda talento, es algo que se da en él por naturaleza. Es el hijo de dos artistas. Su padre es el pintor Valentino Cortázar y su madre es la cantante de jazz de origen francés, Dominique Vaughan.
Quizás por esa mezcla de culturas es que Esteban posee un refinamiento innato y un gusto por el color y las formas propias del mundo latino.
Desde pequeño, sintió inclinaciones por el arte. Su talento se vio estimulado al irse a vivir con su padre a Miami, cuando tenía 10 años.
Allí, entre los flashes de las sesiones fotográficas, en una ciudad con más modelos por metro cuadrado que ninguna otra en el mundo y viviendo sobre el restaurante favorito de Gianni Versace, era inevitable que la sensibilidad de Esteban despertara hacia la moda.
Comenzó haciendo vestidos para sus amigas, para los fashion shows y espectáculos musicales de su colegio. Pronto se convirtió en una pequeña celebridad que llamó la atención del diseñador Todd Oldham, que lo invitó a su desfile en Nueva York. Años más tarde, sería Esteban quien caminaría triunfante por esa pasarela.
Etapa Ungaro
En pocos años, el diseñador comenzó a vestir a celebridades como Cindy Crawford y Naomi Campbell; dio el salto a Nueva York y se convirtió en el niño genio de la moda.
En diciembre de 2007, Esteban fue contratado Ungaro como su nuevo director creativo, con solo 23 años.
Fue así como cambió el sol y el ambiente fashion de Miami por el chic invierno parisino. Su primera colección pasó la prueba.
Pero en la segunda, decidió llevar el color del trópico a París y coronó a sus modelos con sombreros aguadeños (ver foto). La crítica especializada afirmó que Cortázar le había inyectado un poco de optimismo a las pasarelas parisinas.
Por haber puesto el nombre de Colombia a sonar en el ámbito de la moda mundial, este joven de maneras finas, que recurre al spanglish con frecuencia y de una amabilidad y una delicadeza que conquista, es uno de nuestros hombres de 2008.
Pico y Placa Medellín
viernes
0 y 6
0 y 6