La litiasis renal o cálculos renales, como suele ser conocida esta enfermedad, es la formación de “piedras” en la vía urinaria. Estas piedras en ocasiones pueden tener tamaños que varían y obstaculizan la uretra o la vejiga.
Sus síntomas más comunes son: dolor intenso en la región lumbar, sangre en la orina, eliminación de piedras vía urinaria, náuseas y vómito. Sin embargo, en algunos casos no se presentan síntomas y los cálculos son detectados mediante radiografías o ecografías, en busca de otras patologías.
Alrededor de esta enfermedad existen varios mitos y realidades que el especialista Carlos Uribe, urólogo del Hospital San Vicente Fundación aclara.
Uno de los mitos más comunes es que el sedentarismo aumenta las probabilidades de sufrir cálculos renales. Sin embargo, no existe una relación entre el sedentarismo y la aparición de cálculos, así como tampoco la hay con hacer ejercicio.
Uribe explica que una realidad y al mismo tiempo una forma de prevenirlos, es el aumento de la ingesta de líquidos. En el caso de quien tiene cálculos debe aumentarla, tomando de 2.500 a 3.000 mililitros por día (4 a 8 vasos).
Otro mito muy común es que debemos evitar el consumo de frutas que contienen semillas, como la guayaba por ejemplo. Sin embargo, el especialista afirma que estas no tienen nada que ver con la aparición de los cálculos.
Un tercer mito muy común apunta que los hombres son más propensos que las mujeres a sufrir cálculos. Uribe desmiente esto y dice que hay un riesgo casi parejo, en el que influyen mucho más los hábitos de vida saludables que estos tengan.
En este sentido, asegura que mientras se lleve una dieta balanceada habrá menos riesgo de sufrir cálculos renales. Precisamente hay un mito sobre el consumo de leche y la producción de piedras renales, pero Uribe explica que, por el contrario, dejar de consumirla aumenta la producción de oxalato, sustancia que produce los cálculos. “Lo recomendable es consumir un lácteo diario”, agregó.
En cuanto a alimentos, una realidad referente al consumo de carnes rojas es que quienes han sufrido de cálculos deben disminuir a la mitad el consumo de porciones acostumbradas.
Así mismo, es importante reducir el consumo de sal porque aumenta la acidez de la orina, y moderar el consumo de alimentos como los chocolates, la espinaca, los cereales y el maní pues estos producen oxalato.
También existen mitos relacionados con las bebidas, además del agua. Uno por ejemplo, asegura que tomar cerveza en ayunas o caliente ayuda a expulsar los cálculos que estén bajando por la vía urinaria, lo cual es desmentido por el especialista Carlos Uribe, quien explica que la cerveza sirve como diurético, como lo haría cualquier líquido, para expulsar los cálculos pero no tiene ningún efecto adicional si se toma en ayunas o caliente.
De acuerdo con el especialista, aunque no hay un estudio que lo compruebe, al parecer las bebidas como las colas endulzadas negras aumentan la producción de cálculos, mientras que las gaseosas transparentes light protegen.
Precisamente una realidad que va en aumento son los casos de niños con cálculos renales, debido en gran parte a los hábitos de vida actuales.
Otra creencia muy común es acerca del “chanca piedra”. Las personas que sufren de cálculos acostumbran tomarlo como medicamento, sin embargo, Uribe aclara que pese a lo que se dice, este ayuda a expulsar cálculos pequeños en la orina pero no los disuelve. “Es falso que algo pueda disolver los cálculos”, agregó.
Por último, el especialista explicó que cerca de un 50% de las personas con cálculos vuelven a padecerlos en 10 años. En el caso de pacientes no tratados o controlados la prevalencia puede ser hasta del 80%, de acuerdo con estudios.