La triplista se caracterizó por su alegría. En el lugar donde se pulió la recuerdan con agrado y orgullo.
“Caterine nunca tuvo nada de tímida. Desde que llegó aquí, en 1999, se le sintió la energía y la alegría característica del Urabá”, relata Ana Margarita Jiménez, quien ha sido una de las administradoras de la Villa de los deportistas de Indeportes Antioquia desde hace 18 años.
La primera imagen, de una pequeña Caterine que aún no definía su especialidad en el atletismo, fue usando un traje sencillo en la fiesta de 15 años organizado en ese recinto.
El primer número que marcó la estadía de la chica de Apartadó fue el 310, cuarto que compartió con la patinadora Lida Pérez, quien le pulió el orden. “Al principio ella era desordenadita con las cosas de su cuarto, pero Lida sí era muy rígida en ese aspecto por lo que la acogió, le tomó gran cariño...
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