Así es el campeón del Giro, un creyente ferviente y ganador “hasta en el juego de bolitas”. Gran escarabajo.
Por Pablo Arbeláez Restrepo
Callado, mas no tímido. Poco sale de su casa en Tunja, porque le ha sido duro adaptarse a las multitudes que trae consigo la fama. Pero este Nairo Quintana es de los que les gusta ganar hasta jugando a las bolitas. Poco espacio les da a sus eventuales rivales.
Triunfador en toda la extensión de la palabra como suele suceder con los grandes campeones del pedal. De esos que no dejan media, a nadie.
En confianza, especialmente con sus colegas ciclistas se muestra alegre y dicharachero, pero cuando está enfrente de alguien al que no conoce, sale a relucir su espíritu de reserva y de pocas palabras.
Haber dejado la vida del campo, cuentan algunos de sus allegados, lo ha convertido en un hombre de su casa, casi enteramente,...
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