Intransigencia y odio dividieron a
un grupo independentista que perdió su sentido tras el fin de la dictadura.
Todo lo referente al grupo terrorista Euskadi Ta Askatasuna (Eta) es anacrónico. En los días previos a que deje de existir una de las bandas que más sangre y sufrimiento causó en la historia contemporánea de España, a los ciudadanos menos les parece importar lo que ocurra.
Los tiempos han cambiado en el País Vasco. La fuerte identidad de ese pueblo evidente en las señales de tránsito escritas en euskera —esa lengua compleja y hermosa que adorna las calles de Bilbao o Donosti—, en la bandera que se asemeja a un cruce de caminos, y en el sonido de la pelota vasca —el deporte de arraigo que le compite audiencias al fútbol—, ya no pasa de eso ni toma visos violentos.
Los vascos han aprendido a darse la dimensión propia que se merecen sin la necesidad...
ESTE CONTENIDO ES EXCLUSIVO
PARA SUSCRIPTORES
¿Ya sos un suscriptor? Iniciá sesión
Al realizar el registro de tus datos por medio de estas redes sociales, aceptas los términos y condiciones, el
uso de tu información personal y el uso de tu información por terceros de El Colombiano disponibles en
www.elcolombiano.com y el envío de noticias a tu correo.
¿QUERÉS SER UN SUSCRIPTOR?
TENEMOS PLANES DESDE
$14.900,
Seleccioná el que más te convenga:
Nueve razones para suscribirme a EL COLOMBIANO