El éxito de la serie 'Monstruo: La historia de Jeffrey Dahmer’ ha reabierto el debate sobre las condiciones sociales y culturales que afrontan los afroamericanos en los Estados Unidos. Entre 1978 y 1991, Dahmer asesinó a 17 hombres, la mayoría afrodescendientes. Y lo hizo a pesar de las denuncias de los vecinos: en varias ocasiones llamaron a la policía para reportar el olor extraño y los fuertes sonidos que salían del apartamento 213 del edificio Oxford, ubicado en una zona problemática de Milwaukee.
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La desidia de la policía llegó a extremos caricaturescos: una de las víctimas del Dahmer escapó de sus garras en un estado de atontamiento, producto de la droga que utilizaba Dahmer. La policía lo encontró y lo devolvió al apartamento macabro, luego de que Jeffrey se identificara ante los oficiales como la pareja del hombre.
Luego de su captura y de que confesara sus delitos, Dahmer, interpretado en la serie por Evan Peters, fue condenado a quince cadenas perpetuas. Fue asesinado por un compañero de prisión en 1994, con 34 años.
Desde que la noticia de sus crímenes llegara a las primeras planas de los periódicos y a los minutos estelares de los noticiarios, Dahmer se convirtió en una rara celebridad: a la cárcel le llegaban cartas de admiradores. Incluso, la gente iba a la portería del edificio a tomar fotografías.
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El asunto llegó a un punto que una empresa compró el conjunto de viviendas para demolerlo. En su momento, el encargado del proyecto le dijo a los medios de comunicación sobre la edificación: “Debe ser reemplazada por una señal de nuestro compromiso de apoyar el proceso de curación y trabajar juntos como una comunidad de personas que se preocupan”.
“Monstruo: La historia de Jeffrey Dahmer” no cae en lo morboso ni explota el lado gore de una serie de acontecimientos que conmocionó a un país. Por el contrario, mantiene la distancia crítica con un personaje que supo colarse por las rendijas de la justicia gringa. Pone la lupa en la personalidad de los padres de Dahmer y en la de algunas de sus víctimas, en particular en las de Konerak Sinthasomphone y de Tony Hughes.
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